Autor: Germán Maretto
Cinco condiciones necesarias para escribir (y terminar) una novela
Si valiera usar las estadísticas, puedo decir que, de todos los que quieren escribir una novela, solo logrará terminarla una minoría cercana al 10%. Al 90 que queda en el camino le ha faltado al menos uno de estos cinco...
Aliarse con la autocrítica
Quienes escribimos tenemos un enemigo común: la autocrítica, que opera con la ferocidad suficiente para convencernos de que nuestros escritos solo merecen ser un bollo arrojado al cesto de residuos, ya sea físico o virtual. Y digo «convencernos» de manera diplomática,...
LA PERSISTENCIA DE LA ESCRITURA
Hace unas semanas atrás puse a prueba a las Tertulias. Todo comenzó cuando un contertulio del taller me dijo si no me animaba a escribir un cuento basándome en una de las consignas creativas, en este caso, una que se...
LA PERSISTENCIA DEL VIENTO
Lunes al mediodía —Comencé a sentirme enfermo como nunca antes —dice el comisario Mike Deer, con un tubo de respiración por bigote. La periodista del Plover News asiente en silencio y con ojos brillosos. El médico le cambia el...
LA LECTURA COMO VIAJE Y DEFINICIÓN
Las autoridades de la Biblioteca Córdoba me pidieron que escribiera sobre mi visión de la lectura y qué tipo de lecturas me formaron. Como sé que varios se van a quedar sin el ejemplar de los Cuadernos de la Biblioteca...
Cuento – discurso de cierre de las Tertulias 2012
Germán mira el reloj: 1:53 de la madrugada. Opina que para mañana, la mejor manera de cerrar el año será leyendo un cuento propio. Habrá un montonazo de gente. ¿Qué mejor oportunidad? Uno nunca sabe quién está entre el público....
Un rubí de latido imperceptible
Publicado en la Antología 2012 de Una Mirada al Sur El brillo del empedrado delataba las cenizas de la lluvia. Una leve brisa bebía de ellas y luego continuaba su camino sin horizonte. El blanco ojo de la noche estaba...
La fórmula de Dios (José Rodrigues dos Santos)
Miro la pila de libros de los que quiero comentar algo y siento algo de vértigo. Es una Babel enana, muy enana -tampoco es para andar haciendo alharacas-, pero que de seguir creciendo, se va a derrumbar sobre los adornos...



