Categoría: texto

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Ernesto de la Calle

El barrio de Liniers tiene un trazado bastante particular: abundan los pasajes con nombres de flores o pájaros, algunas veces interrumpidos por calles más amplias, adornadas con imponentes plátanos.  La curiosidad me surge cuando encuentro una diagonal: mi espíritu aventurero...

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A VECES, UN SIAMÉS PUEDE DESNUDARTE

Ni la humedad ni el frío acobardaron al siamés del departamento vecino. Apuntando las pupilas sobre aquello que le interesaba, hacía horas que iba y venía sobre el parapeto de madera del balcón. Al aquietarse, apretaba las garras contra la...

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Los gajos de rosas blancas

—¡Yo no lo maté! ¡Lo juro! ¡Yo no lo maté! —exclamó la viuda de monsieur Montand, tapándose el rostro con ambas manos y dejando caer medio cuerpo sobre el escritorio que la separaba de un estrado. Su abogado, que caminaba detrás de...

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2009-2019

Diez años atrás llegaba al fondo de la Biblioteca Córdoba, subía una escalera con decenas y decenas de peldaños que dejaban sin aire a más de uno; atravesaba un angosto pasillo-desfiladero que apenas evitaba la caída al vacío con una...

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El 94 a la cabeza

  Al Cara ‘e Pizza ya le habían avisado. Pero él era un sobreviviente analógico en un mundo cada vez más digital. Desde chico aprendió el oficio y es la única manera que sabe de ganarse la vida. A los...

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De cuerdas y adoquines

Ahí está como siempre: el viejo de la guitarra haciendo bailar las mañanas con su música. La gente sonríe cuando lo escucha. Cuando toca, enciende su presente apagado. Vibra con las cuerdas y respira hondo mientras sus orejas tiran de...

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La lección de Literatura

—¡Pleonasmo! —sentenció la de Literatura—. ¡Esto es clara y redondamente un pleonasmo! —¿Un pleo qué? —pregunté incrédulo, convencido de estar escuchando ese término por primera vez en mi vida. —Pleonasmo alummmno. —Y extendió la m de la palabra alumno como...

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RESCATE

Quiero contar lo que sentí en el entierro de mi vecina, en este día helado y lloviznoso. El agujero por el que iba descendiendo lentamente el ataúd, parecía no tener fin, y estaba tan prolijamente tallado en la tierra, que...

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Sé impecable con las palabras

Estaba en el bar haciendo tiempo para ir al teatro. Había terminado dos cafés y leído –gratis– el diario, cuando entraron tres jóvenes –no tan jóvenes– y se sentaron a la mesa frente a la mía. Conversaban en voz alta....

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La mancha de Santi

Santi corría por el patio raspando sus zapados sobre el cemento. Se había olvidado de traer ropa de gimnasia porque no era un martes común: era la semana de los frailes y no tenían clase, solo juegos y actividades afuera....

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