Barcelona nunca llega

 

Mauro Coriglio era escritor, pero el poder de la palabra lo redujo a cero, o, lo que es igual, a ser solo un profesor en el taller literario que coordina en una biblioteca, sin más ambición que regodearse en la autorreferencialidad y el vacío interior que intenta exorcizar en el diván de su psicoanalista y en un libro que nadie leerá (este).

Como si fuera poco el triángulo amoroso con su esposa Fernanda y su alumna Carolina, las venideras elecciones en Córdoba —por la que repta su cinismo—, le presentarán una gran oportunidad para arruinarse aún más la vida. A partir de ese momento, sus días en declive serán una mezcla de política y literatura —bien provincianos—, junto a los enfrentamientos con su hermano, los reencuentros con sus padres, las venganzas, las despedidas y una decisión final que tomar. Una relacionada con ese poder de la palabra que lo dejó en cero.

 

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