El psicoanalista (John Katzenbach)

Tiempo de lectura: 2 minuto/s

El psicoanalista - KatzenbachSábado a la noche. ¿Qué mejor idea que hacer una reseña de libro antes que disfrutar de la vida?

Voy a la pila de libros leídos y saco el del fondo, leído el año pasado y ansioso por saber mi opinión.

Hago memoria (y trampa: googleo) y rearmo la opinión que tuve en su momento, sobre finales de 2011, en algún mes comprendido entre enero y diciembre.

Nunca había leído nada de John Katzenbach (USA, 1950), periodista del Miami Herald y el Miami News, devenido en autor  de varios libros, casi todos best seller:  Juegos de ingenio (1997) La guerra de Hart (1999) y El psicoanalista, nuestro libro en cuestión, editado por primera vez en 2002 y traído a nuestra Hispanoamérica en 2003 por Ediciones B y considerado su obra cumbre.

A través de sus 457 páginas, Katzenbach me condujo por una thriller psicológico dividido en tres partes: Una carta amenazadora, El hombre que nunca existió y Hasta los malos poetas aman la muerte. Esta comienza cuando Frederick Starks, psicoanalista y protagonista de la historia, recibe una carta en su cumpleaños 53º. En la misma, un tal Rumplestiltskin, su antagonista, le hace un desafío: le da quince días para que descubra su identidad. De lo contrario deberá suicidarse o soportar las de Caín que le hará pasar… algo que de hecho cumple desde el inicio: le vacía las cuentas bancarias, le incendia la casa de veraneo y otras barrabasadas de este calibre que dejan al pobre psicoanalista convertido en poco más que un espantapájaros parlante.

Como lector, lo primero que sentí es decepción. Me hubiera gustado un poco más de jerga psicoanalítica. La carencia me dio la impresión de que hubiera sido lo mismo que Starks hubiera sido manicura, abogado o cualquier otra profesión que trate con pacientes-clientes en relación uno a uno. Después debo reconocer que la trama fue inquietándome un poco, pero nunca a los extremos de comerme las uñas o quedarme desvelado. No hubo giros que me exigieran una relectura ni me dejaran la boca echa una “O” en ningún momento.

En cuanto a forma, su redacción es sencilla y alterna frases largas y cortas, bien balanceada. La historia siempre tiene el foco puesto en su protagonista y fue amigable en todo momento.

Como suelo hacer, si comparara la novela con una comida diría que fue un hot dog con algún aderezo fuera de lo común, pero no extraordinario, algo como una mostaza premium, pero nada más, acompañado de una cerveza decente en su punto justo… tal como le gusta a la mayoría de la gente. Por eso se vendió por millones.

Germán Maretto

Creo creando

3 Respuestas

  1. Aimarcecilia dice:

    Yo lo leí hace bastante,       no me acordaba mucho de ese libro de J. Katzenbach ( me vino bien esta refrescada) pero algo me debe haber atrapado porque luego compré Juegos de Ingenio y ese sí me cansó. Recuerdo que después me ofrecieron para leer el profesor… pero dije, gracias paso. Muy buen criterio este de pasarnos dato de lecturas. Gracias

    • german71 dice:

      ¡De nada, Ceci! Te confieso que me entretengo mucho reseñando libros que leo (¡y de paso los recuerdo!).

      Germán Maretto

      Coordinador

      Tertulias para escribir

      ES-CRIBIR.com.ar

  2. no he leido el libro, me intrigó al comienzo como” unas ganitas” de leerlo pero al final cuando me lo presentás como hot-dog  con salsa o sin ella :   KAPUT.
    Lamentablemente  Don Katzenbach   no me tendra como lectora en sus 457 paginas……..JA JA JA!!!!!
    in spite of….excelente comentario, excelente!!!!!!!! Bravooooooooooo

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