EL HECHO VINCULANTE
¿Narrador interno o externo? ¿Lo sabe todo o nada? Fijate cómo manejar esas posibilidades y crear una historia.
¿Narrador interno o externo? ¿Lo sabe todo o nada? Fijate cómo manejar esas posibilidades y crear una historia.
Se puede concebir un cuento pensando en sus tres puntos clave.
La música es una gran fuente de inspiración. Y así como hay canciones que podrían no decir nada, hay otras que tiran de las orejas y llevan a volar. Esas SON ORO del más puro.
La palabra es el material primordial con el que construimos textos. Y sin profundizar en teorizaciones semióticas podemos afirmar que las palabras tienen su significado, a veces más de uno. Jugar con su/s significado/s es un desafío creativo que puede dar lugar a grandes textos.
El punto de giro es el que marca un cambio en la historia. Es donde surge el problema/nudo/conflicto, se soluciona o marca la conclusión de la historia. Aquí verás una lista muy útil para pensar una historia.
Para armar un relato necesitamos un componente que resulta tan esencial como la introducción, el nudo y el desenlace. Estamos hablando del personaje, que es quien ejecuta las acciones y, por ende, pone en movimiento la historia. Sin un personaje, no es posible ninguna historia. Pero además, hay otros componentes que enriquecen y surten de posibilidades a la narración: el tiempo (noche, día, edad media, el futuro…), el lugar (país, ciudad, bosque, sala de estar) y los objetos que, de alguna manera, tomarán parte activa en la historia (llavero, Santo Grial, motocicleta). Cuanto más componentes haya, más rico puede ser el relato.
A la hora de pensar en un superpoder, todos tendemos a pensar en: volar, leer la mente, teletransportarse y otros que sería muy interesante poseer… pero no siempre las cosas salen bien.
¿Por qué la gente tiene que ser como es y no de otra manera? El ser humano no es un continuo inconmovible al que las circunstancias le pasan de lado. En la narrativa esto se ve cuando un personaje, luego de que algo ocurre —sea porque le sucede o éste lo provoca de alguna manera—, queda «mutado en otro».
Mientras leemos una historia, no quedamos inermes. Nos emocionamos, pensamos, estamos de una manera u otra en tensión, queriendo saber cómo se desenlazan los acontecimientos planteados por el autor. Cuando esto sucede, como lectores sentimos un alivio: el de saber y sentir que el relato se ha acabado, así sea de manera favorable o desfavorable.
Se pueden construir textos a partir de preguntas. En más de una ocasión, incluso, se construyen para contestar preguntas. También puede ser el personaje y su «sabiduría» quien conteste esa pregunta que el autor se hace a sí mismo, como pasará en este caso.
El taller que estabas viendo ha sido reemplazado por este, también grupal, que combina encuentros presenciales y videollamadas.
Para quien prioriza aprender a escribir, los resultados son excelentes:
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