FINALIZANDO
Mientras leemos una historia, no quedamos inermes. Nos emocionamos, pensamos, estamos de una manera u otra en tensión, queriendo saber cómo se desenlazan los acontecimientos planteados por el autor. Cuando esto sucede, como lectores sentimos un alivio: el de saber y sentir que el relato se ha acabado, así sea de manera favorable o desfavorable.

