Un domingo en la verdulería

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Ese domingo a la mañana fue a abrir la verdulería,  pensó en el hermoso día que le brindaba la vida: el azul del cielo, las flores, los pájaros y volar por ahí con su  imaginación. Sus hijos todavía dormían y su marido salió a trabajar en el taxi. La “Vivi”, como le dicen  sus clientas, comenzó a acomodar las verduras recién traídas del mercado mientras tarareaba una canción. Escuchó que una moto se detenía en la entrada de la verdulería. Instintivamente se dio vuelta. Parado frente a ella estaba “El Floricienta”, lo bautizaron así porque robaba las macetas con flores de los jardines y después las vendía. Había salido de Bouwer hacía unas semanas. Ya no se conformaba con robar las macetas de los jardines. El tiempo en la cárcel lo cambió. Ahora andaba  en moto y con un arma, actividades nuevas que aprendió durante su encierro. Le gatilló dos veces a la Vivi, la bala no salió. Ella con su metro sesenta y cinco y ciento diez kilos no se dejó intimidar. Fueron segundos de pensamientos cómo ráfagas de un viento huracanado: <No iba a permitir que esa rata asquerosa, mugrienta, hijo de mil putas, le sacara  lo que logró trabajando como una burra>.  Con la agilidad que le dio la furia y rabia que sentía, aprovechó la sorpresa de él cuando no salió el proyectil. Intentó agarrarlo y se quedó con la gorra en la mano. Lo corrió gritando, pidiendo auxilio y cuando El Floricienta estaba por subir a la moto, apareció Juancho el almacenero, ambos intentaron dominarlo. El joven ladrón, perdió el equilibrio. Con la ligereza que le permitió la edad y su menuda figura, dio un salto, y desapareció. La moto quedó arriba de la pierna de la Vivi y ésta despatarrada en el suelo. Tenía un corte, justo en una várice y muy cerca del hueso. La sangre caía a borbotones dejando un charco en la entrada de la verdulería. A Juancho le costó levantar a la Vivi. Llegaron vecinos alertados por los gritos. Alguien llamó a la policía. Otros la ayudaron a sentarse y le brindaron los primeros auxilios, le hicieron un torniquete para detener la hemorragia. Enseguida aparecieron los uniformados y empezaron a buscar al ladrón del cual no había rastros. Los chóferes de la ambulancia no quisieron entrar al barrio por miedo y la verdulera fue trasladada al hospital en un patrullero. La Vivi está sentada al lado de la puerta de la verdulería, con la pierna vendada. La sacó barata, nada más que veinte puntos. El Floricienta se escapó. La tranquilidad se acabó. Al dejarlo en libertad,  seguramente, él empezará a buscar a sus antiguos compañeros de aventuras y no se conformarán con robar macetas. .           La Vivi está muy nerviosa, teme a las represalias. Cuando escucha el ronronear de una moto, cierra los ojos, se estremece. Mete las manos en los bolsillos del delantal: en uno el gas pimienta, en el otro, el cuchillito que utiliza para deshuesar los pollos. La próxima vez, si la hay,  no va a estar desprevenida.

7 Respuestas

  1. Ángela Peláez dice:

    Me gustó la manera de contarlo. ¿ Cualquier parecido con la realidad?…

  2. Ceci dice:

    Seguramente q alguien q se pasa mirando la caja boba no tiene ni la imaginación ni la sencibilidad ni el tiempo para escribir un cuento comi el q acabo de leer. Te felicito!!!

  3. Maximiliano dice:

    Si bien todo escrito puede tener distintas reacciones entre las personas que lo leen, me gusta que la gente se anime y escriba todo lo que quiera.
    Thelma tu sueño es escribir, seguí escribiendo.

  4. Paula dice:

    Me gustó y me pareció que describe la realidad. ..la dura verdad que padecen algunos. Por suerte es un cuento y también eso significa que no siempre es así. …

  5. machupicho dice:

    Tengo la sensación de que para Daniel esa inseguridad es una “sensación”; que no existe, es una cuestión de la opo y los Medios también opos.

  6. Daniel dice:

    Mis “Domingos” en la verdulería, ni aproximadamente se parecen a esos, por lo tanto, siento como que la cabeza de Thelma está llena de fantasmas, quizá esa sea la “realidad” de aquellos que se la pasan frente a la caja boba. Me pareció una crónica periodistica-policial de medios masivos, tipo Clarín o La Voz.

  7. Elva dice:

    Muy realista y bien contado. Me gustó

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