Porque vos sos sicólogo

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No, no. Suficiente con lo que te dije, con lo que te conté. Paremos ahí. Vos estás buscando algo más detrás de todo esto. La quinta pata al gato. ¿Te das cuenta que me fui de la conversación? ¿Qué me entusiasmé? Hablé de más. Sin quererlo. Comencé a decir cosas que no tenía que contar. Que me había prometido guardar en secreto. Pero vos viste. Vos sabés bastante de esto porque sos sicólogo. Porque estudiaste sobre estas cosas que decimos sin darnos cuenta. Y sabés que el inconsciente te traiciona. Y vos no querés hablar de ciertas cosas, pero una palabra, la otra. Te lleva. Y te dejás llevar. Y en un momento dado te das cuenta que dijiste todo lo que no debías decir. Lo dijiste de otra manera, claro. No directamente. Pero mirás la cara del otro, o si hablás por teléfono lo notás. Notás la variación en el tono de las respuestas, y caés en la cuenta de que no tenías que hablar de eso. Que está mal, porque habías prometido guardarlo en secreto. Y está mal. Y ahora tenés que resolverlo de alguna manera, porque ya no podés volver atrás. Y Recoger el hilo, como diría tu primo Julián que siempre va de pesca. Ese tiene una facilidad para hacerlo… Porque te envuelve con sus palabras. Te envuelve y, cuando te querés acordar, ya no sabés ni de que estabas hablando. Lo único que querés es escaparte. Porque bien sabés que Julián le miente a su mujer. Le hace un verso bárbaro. Esa chica se traga cada verso… Y todo el mundo lo sabe. La hermana, la madre, la tía. ¡Hasta la coreana de la esquina! Pero ella no se da cuenta. Como dicen por ahí: la última que se entera… O no quiere saber, que es lo más probable. Porque ella es sicóloga como vos, y tendría que saber que eso pasa. Bah, si. Como no lo vas a saber vos, mirá lo que estoy diciendo. Y hasta le ponen un nombre científico, de esos que sólo entienden ustedes. Y que siempre lo dicen delante de los otros. Y creen que nos quedamos sin comprender una sola palabra de lo que están hablando. Pero sabemos, porque ahora por televisión muestran esas cosas. Ahora hay muchos programas con sicólogos. Pero vos nos sos trigo limpio. Porque el otro día, cuando te juntaste con la otra, con la amiguita de tu esposa, cuando nos encontramos en el shopping, y me di cuenta que le sonreías, y justo iban para la misma tienda. Y también vi, como disimulando, delante mío le rozaste la mano. Sí, porque ella te chocó al saludarme, pero yo vi que dejó una mano detrás y vos moviste la tuya hacia la de ella. Y se la rozaste. Y ni siquiera pensaste si detrás tuyo estaba Enriquito. Porqué Enriquito parece un chiquilín, mi amor, pero en realidad se da cuenta de todo. Como cualquier chico de hoy, que son avispados. Con todas esas cosas que aprenden a usar desde pequeñitos. ¡Y con las que ven en la tele! ¡Por Dios, me persigno! Porque yo a tu mujer le dije, le dije que a Enriquito no le deje ver las porquerías que dan por ahí. Pero ella me miró con una cara… con una cara que me decía: “no te metás vieja podrida”. Porque la conozco. Yo también me doy cuenta de ciertas cosas. Y no soy sicóloga como vos. Porque las cosas también se saben con los años. Que más se sabe por viejo que por diablo, me decía mi madre. ¡Santa! ¡Pobrecita! Y a esa mujercita la tengo bien calada. A mí no me quiere. Y vos siempre fuiste así. Siempre te gustaron las mujeres. Y sobre todo las mujeres de los otros. Las mujeres casadas. Y a esta la venís correteando hace rato. Yo me di cuenta el año pasado, en el cumpleaños de la tía Elvirita. Parecen chiquilines que creen que nadie se da cuenta. Que las sonrisitas. Que las miraditas. Que los chistecitos. Que cuando apagan la luz para soplar las velas siempre están juntitos. Y aprovechan que nadie los mira para meterse mano. Un segundito, y ya se meten mano. Pero una ya está de vuelta, no necesita que le anden contando. Porque vos tendrías que saberlo bien. Porque ella es una pobrecita. Pero vos sos sicólogo. Que más de uno te andará contando historias parecidas. O por ahí te das cuenta que todos son iguales, aunque suene repetido. Y que a la primera de cambio van y muerden el bizcocho. Y las otras se dejan morder, porque son así. Y se hacen las que no, pero no son ningunas santitas. Entonces, mal de muchos, consuelo de tontos. Pero ya lo sabés, siempre chocamos con la misma piedra, ¿no? Y no aprendiste cuando te pasó aquella vez y casi te quedas a dormir en la placita de enfrente de tu casa. Porque ese día te sacó de los pelos. Se le saltó la chaveta a la pobrecita. Pero le empezaste a hablar de los chicos, de lo mucho que la querías. Porque ella me lo contó. Con pelos y todo. Y yo la escuché. Y me imaginaba la escena. Vos detrás de la puerta. Diciéndole cositas. Y ella llorando del otro lado. Y el nene llorando también. Pobre Enriquito, agarrado de su falda. Decí que esas cosas también las ve en la televisión. Y en un momento dado afloja. Y te abre la puerta. Y se abrazan los tres llorando. Y después te cruzo con la amiguita esa. ¡En el shopping! Y Enriquito dando vueltas por ahí. Y se van juntitos para el mismo negocio. Y la mosquita muerta esperando en tu casa. Y diciendo: “qué casualidad”, cuando le contés. Porqué vos le contás. Y le haces una historia bárbara. Que ella se lo cree todo. Claro, porque vos sos sicólogo, y lo sabés muy bien. Y le das vuelta a todas las cosas. Empezás hablando de algo y cuando una se quiere dar cuenta, estás hablando de cualquier otra cosa. Y… huy, la hora que es. Te dejo. Te dejo porque me tengo que juntar con una amiga a tomar el té. ¡Ay, que tarde se me hizo! Mandale un beso grande a Enriquito. Y a tu mujer también. Cuidala. Cuidala a la pobrecita. Que es buena madre. Me voy, me voy, me voy…

12 Respuestas

  1. ¡Muy bueno! Me resultó muy sencillo identificarme con la mujer. Me juego por la madre, porque yo suegra, lo mato.

    • Daniel dice:

      Gracias! Es un buen comentar el hecho de haber logrado una identificación. Pero no lo mates…! Eso déjaselo a la “pobre santa”!!! Saludos!

  2. Mariana Miranda dice:

    Al principio me mareó un poco. Después me tomé un dramamine y pude disfrutar de esta madre/suegra verborrágica. Muy bueno..

    • Daniel Funes dice:

      Gracias! Si el relato sirvió para que una vez que empezaste a leerlo no pudiste parar, me doy por hecho.

  3. Cecilia Martinez dice:

    Muy bien pintado el personaje de “viejas bruja”.Excelente!

    • Daniel Funes dice:

      Gracias Cecilia!! son brujas, y siempre un paso adelante del otro. Que más te puedo decir… que las hay, las hay.

  4. ISABEL SALAS MEYER dice:

    Muy bueno y Muy buen final.Te felicito!!!!!!!!

  5. Pedro Félix Alonso dice:

    Genial!!!!! la fluidez del relato, la verborragia de la mujer, las situaciones cotidianas, el tono coloquial, la forma de hilvanar un tema con otro… todo, todo está buenísimo. Te felicito!!!!

    • Daniel Funes dice:

      Amigo! Mil gracias! Es un empujoncito más el leer este tipo de comentario!! Sobre todo de quién viene!!

  6. Esther dice:

    muy bueno Funes, me gustó.
    un beso y buen viaje!!

    • Daniel Funes dice:

      Esther!! Maravillosa cumpa de tertulias!! Cha’s gracias! Espero pintarte a San Sebastián en un par de líneas al menos!! Beso!

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