Pérdidas

Tiempo de lectura: 1 minuto/s

“Decime papá, ¿qué hay más allá del cielo? Porque soñé que mi pañuelo se iba lejos, muy lejos; y que yo lo perseguía por grandes ciudades, y saltaba lagunas y cerros, pero no lo podía alcanzar. Mi pañuelo se iba, mi oreja se sentía sola sin su mimo. Y en mi sueño yo era interminable como parece el cielo. Y corría, corría. Cruzaba pueblos, desiertos y mares. Y mi pañuelo cada vez más distante. Cada vez más alto. Yo podía dar vuelta al mundo con unos cuantos pasos pero no podía saltar tan alto como mi pañuelo. Y en mi sueño papá, mi pañuelo se metía por el cielo como cuando se mete una cuchara en un flan … un flan celeste.
Me desperté muy preocupado. Ahora, que ya no me chupo el dedo y no me mimomeo la oreja con mi mantita, sueño que se transforma en pañuelo y se va. Pero me dejó muy preocupado. ¿A dónde habrá caído mi pañuelo? ¿Qué hay después del cielo, papi?”
Así me interpelabas, y yo, grandote tonto, me creía más inteligente que vos y te inventaba colorinches escenarios en donde tu mantita transformada en pañuelo se la pasaba bailando o jugando. Pero a vos la alegría de tu pañuelo no te gustaba. Le recriminabas que se haya ido a ser feliz a otra parte, sin vos. Al final, encontraste amigos con quien jugar y lo dejaste en la nostalgia.
Uno de grande se cree fuerte y valiente y vive el presente sin darse cuenta; y cree que la nostalgia es un recuerdo vago de algo sucedido en el pasado. La nostalgia es la huella que ha dejado lo perdido, pero es una huella viva, que nos orienta el futuro. Recién ahora dimensiono tu pregunta. Porque hoy me encuentro ante la cama vacía de mi padre, y vos me tomás la mano y me decís “tranquilo papi, debe estar con mi pañuelo”.

1 respuesta

  1. Daniel Recalde dice:

    Maria Jose, la consigna que nos planteó German nos llevó directamente, a casi todos los tertuliantes, a la vida después de la muerte, a los seres perdidos, a la ignorancia ancestral del ser humano frente a lo deconocido y a la búsqueda de explicaciones
    frente a lo irreparable.
    Tu cuento se aleja, hasta el final, de este corsét de la pregunta: ¿que hay mas allá del cielo? y nos describe de manera muy bella la inocencia de un niño que aún no se ha planteado estos dilemas. Me gustó mucho.

¿Qué opinás?

A %d blogueros les gusta esto: