Niños perdidos

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—¿Cómo se pierde un bebé? —preguntó Pedro, que había visto a su mamá en la cama durante mucho tiempo. «Estoy cuidando a tu hermanito», le decía cada vez que él le pedía que jugara.

—Tal vez se lo olvidaron en algún lado —respondió Ignacio, que siempre era el último en irse de la escuela porque el papá llegaba después de que la seño lo llamara—. Yo me preguntaría quién pierde a los bebés…

—Los bebés no se pierden —se apuró a decir Anita, que esperaba, ansiosa, que naciera su décimo hermanito—. Llegan o no llegan, pero ¿por qué vienen los bebés?, no lo sé…

—Vienen porque los buscan, creo. Mi mamá dice que a mí me buscó siete años —aseguró Máximo, aburrido de ser hijo único.

—Y si los buscan, ¿los van a encontrar, no? Entonces, nunca se pierden —concluyó Pedro, feliz de haber encontrado amigos tan sabios.

2 Respuestas

  1. Gabriela Hoz dice:

    ¡Gracias Mauricio!

  2. Mauricio dice:

    ¡Gran cuento! Muy tierno y duro a la vez.

    ¡Buen trabajo!

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