METAMORFOSIS

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“Ojalá la vieja no esté “-piensa Mario a medida que se va acercando a la casita que conoció años mejores. Entra y al ver que está solo se siente mejor. Deja la mochila sobre la mesita ratona . Sobre la carpetita tejida descansa entre flores artificiales uno de los tantos santos de su madre. Sin detenerse a pensar razones lo da vuelta de cara a la pared.
El ojo morado casi no le duele, apenas le late. Ya está acostumbrado, siempre alguno en la escuela tiene motivos para pegarle. Por suerte el viejo cree que son problemas de polleras y se ríe mientras le palmea la espalda y exclama:-“¡Hijo e ´tigre tenía que ser!”
Y él lo deja que crea, ¿para qué molestarse en aclarar las verdaderas razones si esos son los únicos momentos en que siente que el viejo lo respeta?
Si pudiera dejaría la escuela, está harto de las burlas y los golpes, solo siempre solo. Una vez tuvo un amigo pero duró poco. En cuanto lo empezaron a llamar “rarito” el chico no se acercó más.
Comienza a sentir cierta inquietud en el estómago que lo lleva a apurarse a iniciar el ritual. Entra a su dormitorio, el único lugar de la casa que le permite cierta intimidad. Cierra las cortinas. Enciende el equipo que ganó en la Fiesta del Sindicato de Camioneros el último fin de año y la música de películas de los 60 comienza a sonar suave pintando el aire con el color de la nostalgia.
Abre la puerta del ropero y allí está ella, su diosa rubia de Hollywood. Los ojos entornados de Marilyn parecen enviarle un mensaje secreto, casi la escucha susurrar:”El alma por cincuenta centavos”.
Con cuidado despega de la pared los posters de Boca dejando al descubierto un espejo de cuerpo entero.
Comienza a despojarse de la ropa prenda por prenda, doblándolas prolijamente y apilándolas de mayor a menor a los pies de la cama.
Ya desnudo saca de una caja disimulada con otras cajas de zapatos encima su amado vestido blanco. ¡Cuánto le costó conseguirlo! Finalmente en una casa de disfraces pudo comprarlo como así también la peluca rubia.
Lo acaricia largo tiempo perdido en sus pensamientos hasta que finalmente lo desliza sobre su cuerpo. Ajusta los tirantes atrás del cuello con la práctica de haberlo hecho varias veces , luego de un viejo bolso de deporte saca el maquillaje y la peluca. Como un experto cubre con base facial el vello de la barba incipiente, se pega las pestañas postizas y por último pinta los labios de rojo tomate. Finalmente la peluca cubre su duro cabello negro que lleva bien cortado “ a lo macho” como dice el viejo.
No quiere mirarse al espejo hasta que la transformación esté concluida, como si así el efecto fuese más significativo. Se calza los zapatos de taco aguja por los que tuvo que recorrer tantos negocios para conseguir el cuarenta y dos. Ahora sí está casi listo.
Toma el ventilador de arriba de la repisa donde hay otro santo al que vuelve de cara a la pared y lo pone en el piso, lo enchufa y ya está todo preparado.
Parado sobre la alfombra de crochet, con las piernas entreabiertas enciende el ventilador, se inclina un poco hacia adelante ensayando un beso con los labios mientras el aire del ventilador le levanta el vestido como en la famosa foto de Marylin. En trance se observa varios minutos.
Pero esta vez ocurre algo distinto, sin detenerse a pensarlo o porque tal vez ya lo pensó demasiado abre la puerta y sale del cuarto y de allí a la calle.
Por fin la metamorfosis se ha concretado, Mario se ha convertido en Marylin.

5 Respuestas

  1. me gusta, me compenetré con él/ella en la transformación, me dio sensación de liberación. aunque el final me hace preguntarme por el después…esta muy linda

  2. Cecilia Aimar dice:

    Me gusto el modo de narrar, los detalles sutiles que incluye ligeramente y la historia se desliza y remata con efecto. ¡Muy lindo!

  3. Raquel Agüero Piñero dice:

    Bárbaro ! Realmente muy bueno Mónica ! Y transmite una empatía con el personaje que conmueve. Te felicito ! Raquel

  4. Elsa Ribbert dice:

    Muy bueno Moni!!! Excelente!! Felicitaciones!! 🙂

  5. PEDRO dice:

    Muy lindo Monica, si bien la trama es simple, con situaciones predecibles, el final está bien logrado. Me gustó mucho.

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