LQS

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Yo conozco ese lugar, estoy segura de que voy a poder entrar y salir con vos, sano y salvo. Sé que te voy a rescatar, hay mucho guardia descuidado ahí adentro. Pasaré la entrada y saltaré el escaneo sin problemas, mi auto es a prueba de todo. Seguiré los pasillos, con tu nombre escrito en las paredes, saltearé alguna estrella caída del cielo, tomaré el atajo por el puente y llegaré al patio enorme. Ése que esconde el templo con la cúpula. Te rescataré.
Subiré las interminables escaleras, sé que me estarás esperando. No puedo dormir, tiene que ser hoy. Llegaré al último piso, habrá un cuarto gigantesco donde tendré que ir a tientas, será oscuro y todos los prisioneros estarán juntos. Una cama al lado de la otra y mil médicos en círculo, alrededor tuyo. Yo conozco la salida de emergencia, te voy a sacar. Sobre el techo, donde está la cúpula.
Pero cuando ingreso, los pasillos no son lo que recuerdo. No importa, sigo corriendo. Los guardianes siguen como siempre, me aprovecho y de alguna forma llego. Las estrellas siguen cayendo reventadas desde el cielo, las demás miran desde arriba cada vez más hinchadas, más soberbias. Yo sigo queriendo sacarte, aunque no veo nada. Estoy en el patio, la cúpula está enorme, el brillo de las explosiones me ha dejado mareada. Sigo adelante, te rescataré.
Mientras llego las paredes crujen, el lugar tiembla, los guardianes vienen detrás de mí. Hay tantas camas revueltas, los doctores se dan vuelta a mirarme, por un minuto dudo. No te veo por ninguna parte. Pero sigo adelante, entonces te encuentro. Aprovechemos.
Y desde el cielo la cúpula se rompe, no alcanzo a tocarte. Los vidrios caen pesados llevándose a más de uno al suelo, clavándose en mi piel, ardiendo en miles de astillas. Y se larga a llover. Ya no te veo, es demasiado confuso. No sé si es mi imaginación, o es en serio que la lluvia es carmesí. Ahora más que nunca debo rescatarte, sacarte de ahí.
Los guardianes ya no me persiguen, luchan entre ellos por los pedazos de estrellas rojas. Los doctores huyen, despavoridos. Y en el aire surge un sonido espantoso, un pitido horrible. Y en mis ojos el rojo se convierte en una mancha. La lluvia se detiene, solo queda una cama al lado de una pantalla en negro, con una línea azul. Y el pitido. Azul. Mi corazón se rompe en pedazos. Y sin embargo, no es lo que sangra.

3 Respuestas

  1. ISABEL SALAS MEYER dice:

    ¡Excelente , Parece surrealista y fatalista!!!!!!!

  2. machupicho dice:

    Carlos, en la farmacia Del Aguila, ja,ja.
    Relato surrealista si los hay. Intrincado y fatalista.

  3. Carlos A. Micca dice:

    ¡Excelente! ¿En dónde se consiguen esas pastillas?

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