La vie en loop

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Jazmín estaba todo el día en la calle. La mayoría del tiempo con el Kanka. Por lo general lo único que hacían era fumar marihuana que ellos mismos habían cultivado. Y hablar de la muerte y del futuro. Que era maso menos como hablar de lo mismo para ellos. El Kanka había trabajado cuando había trabajo. Cuando había podido hacerlo. Porqué aunque hoy hubiese trabajo probablemente no lo tomarían por la tendinitis y la hernia, las hernias. Se diría de él que está realmente hecho mierda. Que el tour por las fábricas de la zona norte del conurbano bonaerense lo reventaron en apenas 10 años. Él pensaba en aquellos días que igual estaba bien. Porque se había podido comprar un auto. Y tenía buena ropa, de moda. Y hasta creía verse medio cheto. Ahora hacia un par de años que estaba desocupado y cada vez tenía menos cosas. Y la ropa de moda se fue envejeciendo y ahora era ropa de calle, gastada, normal. Ya no parecía cheto, parecía un croto de nuevo. Vivía gracias a algunas changas y un ingreso del estado por la hija. Y además vendía algo de lo que producía de marihuana. Jazmín hacia más o menos lo mismo y su historia era más o menos la misma solo que sumando un par de abusos sexuales. Creo que tenía también una hernia cervical o un disco dado vuelta o algo así que la hacía putear a veces cuando miraba TV o cuando tomaba cerveza de la botella porque tenía que torcer la cabeza para atrás. Venia de una familia de clase media que se había ido cayendo a pedazos presidente tras presidente desde la dictadura.

Pero la historia no es de ellos. Ellos estaban bien. O sea, dentro de todo. Porque todavía eran jóvenes y de última no te vas a morir si te faltan los medicamentos como a un jubilado. El abuelo de Jazmín era jubilado. Cobraba la mínima. Lo suficiente como para comer fideos todo el mes, todo el puto mes; con perdón de los chicos que gustan de otro chicos (Podría usar otra palabra, es cierto, pero tómenlo como el fucking norteamericano)

En fin, todo el mes comiendo fideos, con un tubo saliendo de los riñones por la diálisis, por los 35 años arriba de un bondi para una patronal miserable y roñosa.

Nota mental: A veces quisiera que el mundo este dado vuelta, que estos viejos hechos mierda de laburar sean venerados y tenga libros y programas de TV. Pero son un desecho social que el capitalismo barre con su escoba de alambre.

El viejo también cobraba una pensión por invalidez. Creo que se llamaba Aldo u Osvaldo, o podría ser Esteban también… Pero lo importante es que ese dinero era utilizado para la diálisis, los medicamentos, los traslados al médico… nada de ese dinero de la pensión iba para los fideos de todo el mes. También comía arroz algunos días.

Jazmín y el Kanka eran gente buena, pero tampoco eran unos santos. El viejo les había pedido por favor si podían ir a averiguar cómo era el trámite. Porque el nuevo gobierno había sacado las pensiones. Y el viejo, con la mitad del ingreso mensual iba a tener que elegir entre comer o hacerse la diálisis. Estaba jodido. Tremendamente jodido. Pero tampoco podía hacer horas de cola con su tubo saliendo de adentro de sus riñones y su bolsa plástica colgando con orín y sangre.

Jazmín le decía “ya voy” pero nunca iba. El viejo estaba asustado. Preocupado por su minúsculo, infinitesimal futuro. Jazmín estaba preocupada por la muerte, pero por la suya, no la de su abuelo. Y bueno no se la puede culpar por ser un producto genuino de la fábrica social.

Osvaldo o Esteban o Aldo se fue temprano a la cola. No le quedaba otra. O morir en la cola o morir en la casa. Por lo menos si no moría en la cola del organismo gubernamental encargado de las pensiones y las jubilaciones quizá tendría otra oportunidad.

El organismo gubernamental estaba atiborrado, obvio, de otros viejos, que podríamos clasificar en un degrade que iba desde viejos reventados mal a viejos reventados maso menos. AldoEstebanOsvaldo consigue una sillita que unos chicos de buen corazón llevaban junto con bebidas calientes para los viejos. La bolsa estaba llena. Me refiero a la bolsa donde el tubo descargaba el líquido que salía directo de los riñones. Y eso estaba mal. Definitivamente mal. EstebanAldoOsvaldo tenía un muy mal presentimiento. Pensaba que esto iba a acabar para la misma mierda. Tenía ganas de llorar. Hacía años que ya no sentía bronca, odio, desprecio por la forma en que era y eran tratados. Lo único que sentía era una insoportable resignación… Pero ese presentimiento venía por otro lado. Y se dio cuenta cuando escuchó el estruendo del disparo y la cola se alteró en un murmullo que fue creciendo hasta transformarse en un griterío.

Otro viejo, quien sabe en qué escala de hecho mierda se encontraría, de 90 y tantos años, también cagado por el gobierno, se acababa de pegar un tiro en pleno organismo gubernamental encargado de las pensiones y las jubilaciones.

Ahí si aparecieron los viejos en la TV.

1 respuesta

  1. Zulma Chiappero dice:

    Una historia tristísima de este país, que hace tantos años que la sufrimos que, creo, cada día conmueve menos. Bien contada.

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