Insana Envidia

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El doctor James Woodward caminaba por uno de los senderos del campus con su séquito de estudiantes encandiladas por su brillantez.
George Donovan estaba sentado en un banco estudiando su planilla de gastos mensuales y no se levantaría hasta que pudiera recortar sus egresos al menos en un cuarenta por ciento, era eso o volver a dar clases nocturnas en la penitenciaría pero después del episodio en el pabellón de travestis la segunda opción era inviable.
Cuando vio a su viejo compañero de cuarto ya era tarde para fingir un llamado y salir corriendo.
― ¡Vamos niñas! Tengo importantes asuntos que tratar con mi colega― dijo Woodward impostando seriedad y batiendo palmas.
―Siii profesooor― chillaron a coro las estudiantes y se desbandaron como palomas.
―George, tengo que mostrarte algo―declaró Woodward con misterio.
― ¿Qué será?―respondió Donovan sin intenciones de levantarse.
―Vamos, no quiero hablar aquí, esto revolucionará el estudio del cerebro y del comportamiento humano―Sin esperar respuesta lo levantó de un brazo y empezó a escoltarlo hasta el departamento de Física Aplicada.
A George Donovan nunca le había caído bien Woodward, él tenía que luchar con uñas y dientes por cada cosa en la vida, desde sus miserables trabajos para costear la universidad, sus horas de insomnio para pasar los cursos, el constante descenso de los niveles de exigencia para conseguir mujeres, etc.
En cambio Woodward era tremendamente inteligente, venía de una familia rica, con leer algo una vez ya no lo olvidaba y su éxito con el sexo opuesto era legendario.
El departamento de física del MIT era considerado el lugar donde gestaban los principales avances científicos del mundo y el Doctor Woodward presidía la junta académica, cuando entraron el personal de seguridad lo saludó con reverencia ignorando agresivamente a su acompañante.
Donovan recorría los largos pasillos por primera vez. Su nivel de acceso como profesor suplente del curso de nivelación para ingresantes sudamericanos, solo le permitía hacer uso de su aula y del bar de estudiantes.
Los científicos subieron al ascensor y Donovan se sorprendió al ver que no había botonera visible, su desconcierto fue interrumpido por una seductora voz femenina.
―Buenas tardes Capitán Woodward―La imagen de una impactante mujer vestida con el ceñido uniforme de los actores de la serie “Star Trek” se materializó en uno de los espejos del ascensor.
―Uno de los privilegios de ser el jefe― confesó con un guiño Woodward.
―Hola linda, llévanos al puente de mando.
―En seguida Capitán―La imagen de la mujer fue reemplazada por otra de una lluvia de meteoritos en el espacio que simulaban impactar el ascensor con efectos de sonido e incluso sacudidas.
Por fin llegaron a destino.
― ¡Larga vida y prosperidad!―los saludó la mujer que había vuelto después de los meteoritos.
El cuarto subsuelo era el laboratorio privado de Woodward y realmente parecía una nave espacial.
Tenía forma circular, a la derecha había un amplio banco de trabajo en completo desorden y atestado de herramientas y aparatos que Donovan a pesar de su formación no podía identificar. Por la izquierda torres de servidores con pulsantes lucecitas azules se perdían en la penumbra del fondo y en el centro destacaba una plataforma giratoria con tres grandes pantallas apagadas, una consola y un incómodo sillón réplica del que usaba Kirk en la nave Enterprise.
Woodward se sentó teatralmente en el sillón y manipuló unos controles en el apoyabrazos ante un atónito Donovan.
Las pantallas se encendieron, las luces de los servidores empezaron a formar extraños patrones y la plataforma giró dejando al descubierto el fondo oscuro del cuarto donde se encendió una potente luz sobre lo que parecía un pequeño casco colocado sobre una silla.
―Siéntate George―ordenó Donovan señalando un banquito cerca de la consola.
―Eres la única persona que conoce mi laboratorio, ni siquiera la junta directiva sabe algo.
―Pero…
―Cómo vas a ser el primer testigo de un acontecimiento histórico creo que te debo algunas explicaciones. Hace algunos años el Vaticano confió en mí para que resuelva el problema de los confesionarios…
― ¿Y cuál es ese problema?―preguntó Donovan con escepticismo, parecía que su colega había perdido la chaveta.
―La mentira George, los fieles no cuentan todos los pecados o modifican las historias en su favor, la iglesia quería terminar con eso y me encargó un detector de mentiras pero fui más allá y lo que tienes enfrente es un detector de pecados capitales.
Donovan abrió la boca para decir algo pero Woodward continuó.
―Y no sólo detecta pecados y la zona del cerebro donde se producen sino que puede inducirlos a distancia, imagina cuanto pagaría Mc Donalds por un inductor de gula en sus locales. Pero basta de palabras, ponte el casco y te haré una demostración.
Donovan miró la maraña de sensores en el interior del casco encogió los hombros y se lo puso.
― ¿Que tengo que hacer?
―Nada, eso es lo bueno, la precisión no se va afectada por las acciones del sujeto―contestó Woodward con arrogancia.
Mientras su colega manipulaba la consola George Donovan pensó en la injusticia de la vida donde el azar elige unos pocos para la gloria dejando al resto revolviendo basura.
―George tu zona de envidia ya pasó del naranja y se está poniendo en rojo, es normal, yo sentiría lo mismo si estuviera en tu lugar.
Donovan cavilaba sobre las implicaciones del invento, podía y sería usado como arma, naciones enteras inducidas a la pereza como las de las zonas tropicales, a la soberbia como Argentina, a la gula como su propio país o a la ira como los conductores de taxis.
―Mmmm, la zona de ira pasó del verde al rojo sin escalas, interesante.
George Donovan de pronto comprendió el motivo de su vida, la cadena de sacrificios y privaciones lo habían llevado a ese lugar por una razón, salvar al mundo de este Satán tecnológico y redimirse como persona.
―Qué extraño, se ha puesto roja la zona de la soberbia. ¿Estás bien George?, que gracioso, tu patrón de ondas cerebrales se está pareciendo al de un psicop…

5 Respuestas

  1. Karina dice:

    buenísimo Damián!!! excelentes los personajes. “El curso de nivelación…bla bla”, vale más que mil descripciones!!

  2. José Tedesco dice:

    JAJAJA excelentes los detalles friki 🙂 , me gusto mucho

  3. mar dice:

    genial!!! me gusta la historia y se me ocurren muchas cosas que pueden suceder antes o después!! Lo veo como una escena, claro y profundo. Te felicito.

  4. Mauricio dice:

    Excelente, me encanto.

  5. analia dice:

    Hasta donde pude leer, atrapante!

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