Il Nonino

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Don Victorio terminó de lustrar el auto y se dispuso a iniciar su paseo dominical. Su vida saltaba de ritual en ritual, la copita de grapa en la mañana, la jardinería, el regateo en la verdulería, el almuerzo solitario con la foto de Carmela, el codillo con los jubilados en el bar, la copita de grapa de la tarde.
Los rituales y su redundancia lo mantenían en la seguridad de lo conocido aunque si algo había aprendido el viejo en su largo viaje por la tierra era que debajo de la piel de fugacidad y cambio que hoy vestía el mundo, los cimientos y raíces de las cosas y las personas permanecían inalterados.
― ¿Hasta dónde va niña? Preguntó Don Victorio por la ventanilla deteniendo el impecable Rambler Ambassador negro al lado de su nieta.
― ¡Hola Abuelo!
Lucía subió al auto y le estampó un beso al anciano que se aferró al volante para aguantar el abrazo triturador de su nieta. La niña adoraba los paseos con su abuelo a paso de hombre en el Rambler por las calles desiertas del pueblo, sobre todo en esta época del año donde el perfume de los paraísos se mezclaba con el canto de los pájaros y el crac-crac de piedritas aplastadas por las ruedas.
― ¿Qué le pasa niña?, la noto triste.
― ¡Ay abuelo! Es que me gusta un chico de la escuela pero no me da ni la hora. Salí a ver si lo encuentro por la calle aunque sea para verlo de lejos.
―Tenga paciencia, usted es muy bonita, a veces los muchachos de su edad son un poco tontos.
― ¡Ya tuve paciencia abuelo! ¡Hace un año que trato de acercarme!, además le mostró a todo el mundo una carta que le mandé y todos en la escuela me molestan con eso.
― ¿Y quién es el muchacho Lucy?― El abuelo había detenido el auto y le secaba las lágrimas a su nieta con un pañuelo que tenía en su saco impecable y negro como el Rambler.
―Es Marcos, el hijo más chico de los Arossa.
―No se preocupe cara mía, todo se va a arreglar, se lo prometo― Lucía sonrió entre las lágrimas, el abuelo siempre cumplía sus promesas.
Pasaron algunos días. Los primeros calores habían vaciado las calles pero no parecían afectar a los cuatro adolescentes que señoreaban por la siesta.
― ¡Miren, una Hummer!― Los muchachones quedaron embobados, la única camioneta que había en el pueblo era una vieja F-100 del sodero.
El voluminoso vehículo se detuvo enfrente de los chicos y bajaron tres hombres sobriamente vestidos con trajes a medida y mucho oro en las manos y el cuello, uno de ellos impresionaba por su tamaño y su mirada, era fría y profunda como la de un tiburón. Los hombres se acercaron y el grandote le puso su manaza a Marcos Arossa en el hombro.
―Muchachos vayan a pasear que tengo que hablar con su amigo― Un instinto de supervivencia afinado por siglos de evolución hizo que los pibes salieran corriendo, Marcos hubiera hecho lo mismo de no ser porque la mano lo levantó del cuello igual que a un cachorro y lo tiró dentro de la camioneta.
Marcos apareció al otro día sentado en un banco en la plaza del pueblo, no tenía ni un rasguño pero había cambiado, su mirada había envejecido y se movía lentamente como evaluando cada paso, nunca más se juntó con sus amigos.
Don Victorio estaba sentado en la vereda del bar tomando su grapa de la tarde, desde la vereda de enfrente Lucía lo saludaba, estaba radiante, le recordaba mucho a Carmela, venía de la mano con Marcos que lo saludó tímidamente.
―Don Victorio, disculpe que lo interrumpa― susurró el mozo al oído del viejo ―está al teléfono Sonny de Miami, el cartel de Sinaloa quiere alquilarnos uno de los minisubmarinos para distribuir sus productos en Nueva York y el senador John…
―Que llame más tarde― interrumpió el anciano.
―Si Don Victorio.
El anciano apuró el vaso de grapa mientras veía alejarse a su nieta con su nuevo novio y se permitió sonreir, era un buen chico, las personas a veces necesitaban que alguien les mostrara su lugar en el mundo y él siempre había sido bueno en eso.

5 Respuestas

  1. qué buena historia!! me gustó mucho cómo vas muy sutilmente ubicando las características del abuelo: lejos de un abuelito tierno era un capomafia!!! me gustó la historia y la forma de contarla.

  2. Damián Díaz dice:

    Muchas gracias Kari, Gabriel y Graciela.

  3. graciela bonetto bertoa dice:

    excelente, lo he vivido como propio, muy bien diez!!!!! Cada descripcion es maravillosa, los personajes una joyita MIL FELICITACIONES!!!!!

  4. Gabriel Escribano dice:

    Como siempre Damian tus giros me encantan. Excelente.

  5. Karina Yubi dice:

    ja!! me mata el abuelito mafioso dueño de un submarino! Me encanta cómo la descripción del viejo me va cambiando su imagen en mi imaginación! Buenísimo

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