HAMBRE

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Vera se casó muy joven. Demasiado, viéndolo en perspectiva. Con el mundo por conocer, eligió aquel que se desplegó a sus pies. Era lo que se esperaba de ella, ni siquiera lo cuestionó. Obediencia y recato. Confesión los jueves y misa los domingos. Su cuerpo virgen, dispuesto a parir hijos y asegurar la descendencia.

No se queja. No fue educada para eso. En realidad – se dice a si misma- la vida no le ha dado motivos. Sus días transcurren en infinita calma, uno tras otro, construyendo años, maquetando una vida. Tal vez, alguna noche, desconectarse de su cuerpo y ofrecerlo así, quieto y en silencio. Soportar. De todas formas, pasa rápido. Pulsión de vida en su instintivo surgir. Pulsión de muerte en el estertor final. Y ella ahí, contemplando la noche que asoma por la ventana. Algunas veces, un extraño silencio la inunda al final; agazapado asoma el deseo que entibia su piel sin nunca explotar.

Pasa el tiempo y los hijos no llegan, y la paciencia se vuelve impaciente a su alrededor. En todos, salvo en ella. Ella sabe de esperas. Espera mientras el calor de enero sofoca sus sueños. Espera mientras cierra ventanas, dejando afuera los vientos de agosto. Espera de día, pero casi siempre, espera de noche.  Es entonces cuando la embarga una nostalgia sin nombres, deja vú de un desconocido pasado que no le pertenece y sin embargo repasa casi de memoria. Espera de otra vida, de otro tiempo, cuando no era ella, o si, pero distinta. La confunden esas imágenes que aparecen en sueños, de esa mujer que se le parece tan íntimamente. Y algunas veces, cuando la noche se hace eterna, su cuerpo desespera, y Vera, confundida, finalmente se rinde a esa fuerza que le es extraña, a su ambiguo deseo.

***

Moira está bendecida con la eternidad.  Al principio del fin, soñaba mirando oriente. Allí estaba la vida y también su sentencia de muerte. Cada anticipo de crepúsculo la encontraba así, quieta, esperando. Esperando escapar de las tinieblas, esperando una forma de huir de sí. Esperando el latir de su corazón, el calor de su sangre circulando por sus venas, todo eso que le estaba negado.  El tiempo le enseñó que dejar de esperar era lo que se esperaba de ella. La esperanza era el sentido de la raza humana. La desesperación la suya.

Al caer la noche, el hambre la acosa, la vuelve irascible, la atormenta. Ella se niega, se resiste. Se recuerda humana, sin excesos, sin deseos, con el sueño acompañado. Quiere volver a parecerse a esa que fue o que sigue siendo a veces, cuando mira al este. Sin embargo, ese hambre voraz, insaciable, eterno como ella, asoma, sin conocer de plegarias. Necesita salir a cazar, saciar su sed antes de ahogarse en ella. Sola, ella caza sola. Aprendió hace años que la soledad es buena compañía para los de su raza. La única capaz de recordarle la condena de su propia naturaleza.

Se alista y sale en busca de su presa, un cuerpo más del cual alimentarse. Recorre, sigilosa, las calles de esta ciudad sin dios, repleta de cuerpos sin almas. Un temblor la atraviesa y su olfato la alerta. Las coordenadas justas. El lugar exacto donde está su presa.

Da  pelea por última vez. Lo intenta y falla. Combatir su instinto es una batalla que perdió en el momento junto en que oscureció. Se perdona a si misma. Después de todo, solo se trata de supervivencia.

***

Vera se despierta sobresaltada, acalorada por el sol del mediodía que estalla en la ventana.  No entiende que pasa. Recuerdo su insomnio nocturno, las vueltas por la casa, el sonido del sueño de su marido. Y después nada. Oscuridad. Pesadez. Silencio. Vigilia y este despertar tardío. Se siente agotada, sin fuerzas. Las piernas le duelen, como si hubiese caminado la noche entera. Y la cabeza le estalla en furiosa resaca. Su pelo alborotado, su cuerpo sudoroso. El placer aflojando sus músculos. Su sexo húmedo, satisfecho. Se toca. Se asombra. Se vuelve a tocar y suspira. Un sabor algo dulzón en su boca. Sabe a sangre. Pura vida. Se levanta de un salto, y desnuda se acerca al espejo. Cuerpo entero, cuerpo eterno. 

2 Respuestas

  1. MARIANA dice:

    gracias!!

  2. Liliana dice:

    Muy bueno. Felicitaciones :))

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