Fuck me harder

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Presionó el botón. De la oscuridad se hizo la luz: la cámara se había encendido.
Una cara de esmero la acomodaba en el estante más alto del placard. Usando las prendas apiladas allí, buscaba el mejor ángulo. Mientras tanto, terremoto visual.
Cuando la cama cupo en la palma de la pantalla, las cejas se relajaron y una punta de lengua regresó a su guarida.
Ruidos en el estante de abajo. El hombre hurgó hasta dar con el perfume.
Se lo aplicó en el cuello y volvió a comprimir las cejas. Miró la botella. Olisqueó el vaporizador. Salto de hombros. Se quitó la camisa y se ametralló el pecho. Finalmente desprendió el pantalón, tironeó del boxer y, por ese hueco, se dio el tiro de gracia en la entrepierna.
Sonó el timbre. Salió a las apuradas. Rodeó la cama mientras se abrochaba el cinturón.
Conversación con latina retumbó desde el living. Cifras y condiciones. “Ok, cool”. Entonces besos y murmullos.
En la habitación, ella sacó un CD de su cartera. Él lo puso en el equipo. Sin más preámbulos, se quitaron la ropa. Él, directo, básico, plano, llano; como si se estuviera yendo a dormir. Ella, más lento; suavizando pasos de reggaeton. Cha tun cha tun. Rodillas que van al piso. Cha tun cha tun. Labios que abrazan un miembro. Cha tun cha tun.
Él arquea la cintura y empuja.
Arcada, tos profunda, hilo de baba. Melena de rulos negros que retrocede y le escupe el glande. Lustre con saliva.
– ¿Are you a man, a real man, my chico?
Él junta cejas por tercera vez. Ella le explica: sus bolas huelen a perfume de mujer.
PAUSE ||.
La esposa de éste sonríe. Descuido típico de su marido.
PLAY >.
–Yes, I am your macho, mami –le respondió a la latina y le ordenó que se pusiera en cuatro. Una bestia morena pastando sábanas.
–Come on, machito, fuck me –le pidió ella, mirando sobre el hombro y sacudiendo nalgas. Cha tun cha tun. “Punish me. Give mami what she deserves”.
Él le cumplió el pedido: castigó a la prostituta de la Lincoln Avenue y ella le retribuyó con gemidos que sonaban más a impostura que a verdad, pero no le importaba.
La secuencia se espiraliza: in crescendo de ohyeas y fuckmes.
La esposa inspira profundo. Tiene las aletas nasales dilatadas. La escena podría durar largo rato. Lo sabe en carne propia, así como gritar “Fuck me harder, fuck me harder” y que todo termine en nada… Pero la latina perrea: mueve la cadera y las nalgas con furiosa destreza. Su marido busca aferrarse a ella, pero ya es tarde: cae al vacío, con el vientre lleno de chispas interiores.
Dedo de la esposa en FFWD >>, luego en PLAY >. El hosco porno se convierte en una tragicomedia acerca de una latina, un americano y su esposa que los observa en silencio, apoyada en el marco de la puerta. La trama sigue con ella de brazos cruzados y labios apretados. No sabe si enfocarse en el profiláctico, estirado y hamacándose tan inerte como el pene, o en oír una explicación de lo evidente.
Mientras tanto, la latina se viste y repasa la estadística. El hotel encarece, pero si no, uno de cada cinco tacaños termina en esta escena.
De repente, la historia pierde previsibilidad.
–It´s ok, honey –le dice la mujer a su marido.
Todos necesitan un recreo.
–…Y el tuyo continúa afuera –agrega.
Las cejas de la latina dan un respingo. Luego olfatean su cartera. Está a mano. Apenas a dos pasos.
STOP []. Pantalla azul.
La prostituta saca un cigarrillo y lo enciende. Pitada profunda. Cenizas sobre la alfombra del dormitorio. Ha cobrado, nada más le importa.
<< REW, luego PLAY >. La gringa repasa varias veces la escena del perreo y de los “fuck me harder”; la latina termina bajando la vista.
“Estás viendo las cenizas que tendrías que limpiar con la lengua. Minifalda de látex –piensa la gringa, mirándola de arriba abajo–, pero no eres más que una sirvientita. Lo llevas en los genes. Seguro que te llamas María”. Pero se contiene y le pregunta:
–¿Cuánto le cobraste?
–Cincuenta más el taxi. Es a domicilio –le responde en mal inglés–. Lésbico son cincuenta más… Tríos, cien –añade, con una sonrisa.
Todo le está saliendo mejor de lo esperado.
–It’s ok, pero no. Sólo quiero que me enseñes eso que hacías mientras gritabas…
–¿Fuck me harder?
–Sí. Te pago el doble. Doscientos.
–¡Sí, claro! Tu marido se pondrá muy…
–Es para hacerlo con mi amante.
–¡Oh! Si es así, my chica, el CD va de regalo.

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12 Respuestas

  1. Pedro Félix Alonso dice:

    Que bueno!!! me pareció genial!! chispeante, buen ritmo (sobre todo la latina..) y con un final “a toda orquesta”!!!

  2. Milagros dice:

    Es el primer cuento tuyo que leo. ¿La sentencia? Muy bueno. Me hiciste reír mucho. Fuera de eso, me encantó cómo manejaste el tema de la temporalidad y la inserción de ese otro “discurso”, mediado por el DVD.

    ¡Un abrazo, Ger!

  3. Esthernieszawski dice:

    están incompletos los renglones, no puedo leerlo bien, me faltan palabras

  4. Almontblack dice:

    Maretto, no veo el texto completo. Con ello te digo que clavé bandera y no pienso perderme el final, adivinando los párrafos. Help me!!

  5. Elsa Ribbert dice:

    Ja!!! Qué final! Muy bueno!

  6. Alegerbaudo dice:

    Oh yeah!!!

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