Érase una vez

Tiempo de lectura: 1 minuto/s

La anatomía de Cándida invita al baile. Apenas las baquetas percuten sobre el xilofón, comienza su movimiento ondulado, casi efímero. Verla desplazarse al compás de un waltz, como le dicen los yanquis al ritmo de vals, provoca la inmediata excitación de la totalidad de mis folículos pilosos. Con cada vuelta a la pista me convenzo más y más de mi plan maestro: cual zorro, la llevaría a escondidas a una isla de la Polinesia, donde habitaríamos una mansión enorme con jardines sembrados de plantas verde lima. Le regalaría ñandúes y venados, que dejaría corretear libres por esos extensos prados, mientras ella y yo nos encargamos de poblar la nurserie de pequeños retoños rubios como ella y cachetones como yo.

El timbre del teléfono me picha el globo sin anestesia. Debí haberlo puesto en silencio. Me quedé sin tiempo para la jactancia de un futuro que más que lejano es imposible. La verdad de la milanesa es que el Todopoderoso me desprecia y con sorna da respuesta a cada una de mis plegarias. Más se parece a la yuta que a ese Salvador dispuesto a darme una mano para evitar que me ahogue en este vaso de agua.

«¿Por qué, Quispe? ¿Por qué volvés todos los días tan tarde del negocio?», pregunta mi mujer. No puedo decirle ninguna verdad. Quizás algún día entienda a este pobre usurero que, por esas misteriosas causalidades del universo —si me pongo medio holístico— se reencontró, entre tantos objetos empeñados, con esta cajita musical. Esa que tan celosamente atesoraba su madre y a que él le encantaba pasarse las horas mirando, mientras Cándida alimentaba su imaginación sin siquiera dirigirle la palabra.

7 Respuestas

  1. Viviana Romero dice:

    Un cuento muy bonito, simplemente me gustó

  2. Silvia dice:

    Buena resolución del final.

  3. Silvina Dosta dice:

    Simplemente ¡Me encantó!
    Te felicito Melisa.

  4. Ada Salmasi dice:

    Me gusta cómo le das vida a Cándida, la vi bailar. La ironía de Quispe le agrega un sabor particular al cuento.

  5. Melisa Alexandra dice:

    Amadeo, entiendo que se trata de gustos personales que no hacen a la esencia del cuento. De todos modos, agradezco que te hayas tomado el tiempo para leerlo.

  6. Amadeo Belaus dice:

    Melisa:
    Buen tema el de la relación del hombre con la bailarina. Me resultó algo confusa la lectura. Abajo detallo algunas observaciones como lector.

    Creo que en lugar de : movimiento ondulado, debería ser: movimiento ondulante.
    Me parece poco poético el: excitación de la totalidad de mis folículos pilosos. Igual para el dicho: me picha el globo.
    Es lugar común l: La verdad de la milanesa. Idem: me ahogue en este vaso de agua.
    Creo que lo puedes pulir.
    Saludos

¿Qué opinás?

A %d blogueros les gusta esto: