El brillo plateado

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Cómo había llegado al borde de la alcantarilla era un misterio de J&B y pastillas pero sin duda era un buen marco para lo que estaba por hacer.
El caño de desagüe le daba a Lucio cierta comodidad salvo por el frío y el pequeño río de agua gris y nauseabunda pasaba bajo el puente formado por sus piernas y luego caía en cascada varios metros hasta la montaña de basura.
El amanecer se esforzaba en vano tratando de embellecer el paisaje del basural pero a Lucio no le pareció feo, por primera vez en mucho tiempo no manoteaba entre pesadillas, en su mente sólo bailaban su muñeca desnuda y el brillo plateado del bisturí.
Apoyó el filo sobre una de las venas azules, había leído o visto por ahí que era más eficiente seccionar la vena en forma transversal, eso y lo de los anticoagulantes.
Clavó la punta bien profundo y arrastró el bisturí casi hasta el codo, el dolor lo mordía pero no lo molestaba. Repitió la operación otra vez y otra vez, dejó caer el brazo a un costado y la sangre oscurecía de a poco el arroyito gris bajo sus piernas.
Tiró el bisturí que cayó al fondo del valle de basura, de sus ropas sacó el revólver y lo apoyó en el pecho, el frio del metal le recorrió el cuerpo.
Pasaron unos minutos y la vió, venía lentamente, al ritmo de la mañana, el pelo largo, gris tormenta y sus ojos de abismo eran el único detalle que sorprendía, por lo demás era muy común, jeans gastados una camisa blanca arrugada y ojotas eran todo el atuendo de la muerte.
Subió chapoteando hasta el sitio de Lucio y se sentó enfrente.
―Qué lugar te elegiste flaco ¿eh?―la profundidad de la voz apagó todos los sonidos.
Lucio levantó el revólver y vació el cargador sobre la recién llegada.
―¡Epa! ¡Esto sí que es nuevo!―dijo la muerte golpeándose los muslos con expresión de asombro.
―Bueno, por lo menos tenía que intentarlo… me tiene podrido que te tengas que quedar con todo… siempre.
―¡JA! No tenés idea lo que lograste ¿no?
Lucio negó con la cabeza.
―Me hiciste reir, ¿sabés cuanto hace que no me río?
Lucio se encogió de hombros
La muerte sonrió y el basural se contagió la belleza de la mañana, tomó el brazo herido de Lucio y los surcos sangrantes se fueron cerrando hasta desaparecer.
―Bueno Lucio, sigo viaje, no hagas más boludeces porfa.
―¿Te puedo ver de nuevo?― arriesgó.
Otra sonrisa le dio al muchacho en plena cara y lo dejó sin aire.

9 Respuestas

  1. gustavo roque dice:

    muy bueno pude oler ese basural, ver la montaña de desechosy sentir ese bisturi cortando hasta el codo. Muy bueno,

  2. Mauricio Gálvez Rollán dice:

    Buenisimo!!!! La muerte sale de lo comun, genial.Me encanto.

  3. buenísimo!!!! me gustó mucho lo bien desencajado que es todo!!!! deliciosamente desencajado todo.

  4. Fredy Bustos dice:

    tremendo relato. admirable

  5. Karina dice:

    Increíble cómo recrea a la muerte como un personaje completamente diferente a los conocidos. Sorprende y encanta.

  6. Maxi dice:

    Muy bueno… No estaría mal una saga de JB, onda comics.. Muy bueno.. Felicitaciones!!

  7. Esto sí que está bueno! Te mantiene en vilo y te sorprende a cada renglón! Felicitaciones y no te quedes alli….hay pasta para más.

  8. Increible, me encantó, vamos por más. Le llaman saga, ¿No?.

  9. Sugerencia del nombre de la saga: “JB y la muerte” , un abrazo….

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