Edén

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Sus tiernos ojos de hombre se iluminaron ante la figura magnifica que se erigió desde el barro en las manos de su creador. Su piel rosada y virgen se estremeció hasta humedecerse, y la sonrisa de amante no se hizo esperar. Aquella hembra no era comparable a toda la belleza del huerto; al oro, bedelio y ónice que abundaba en el Pisón, a las millones de flores exóticas que alfombraban el jardín. Entonces danzó entre la hierba, alrededor de su tesoro. La que llamó Eva, la que había sido arrancada de su costado. Y vio Dios que todo lo que había hecho era bueno en gran manera, y descansó plácidamente sobre un colchón de constelaciones que aún desconocemos.
–Tengamos amores –le dijo Adán a su nueva compañera, que sin hablar, porque todavía no había recibido el don de la palabra, asintió con su cabeza con la ternura de una flor mecida por el viento. Como criatura inocente, se sonrojó al contemplar el cuerpo sublime de su preciado donante que, sin perder un segundo, recorrió el suyo con una mirada incandescente que lo encendió de pasión. Entonces, mientras una invasión de mariposas y luciérnagas rozaba la piel que los envolvía, Adán la llevó hasta el árbol prohibido, para consumar bajo su sombra el deseo que lo embriagaba. Se conjugaron en una sola carne, y tatuaron sus nombres sobre el cuerpo de su esbelto y frondoso testigo. En el séptimo día, el Edén se transformó en un altar, donde el hombre olvidó a su creador y rindió carísimas ofrendas a su nueva diosa. Entonces, Dios hizo tronar los cielos hasta despertar al Leviatán, la bestia que habitaba los abismos más oscuros. Los ángeles acudieron de inmediato, y desde el cielo cayó una lágrima que al tocar la tierra se transformó en lago. Adán había incurrido en idolatría, un día después de su creación, y en su lugar había levantado una imagen de cabellos dorados y escamas de seda, más dulce que el néctar de los dioses, que sería su perenne perdición. La segunda lágrima cayó en forma de espada con la que los seres alados partieron la eternidad del hombre en mil pedazos, encerrándolo junto a su diosa en un reloj de arena y desierto, llamado Cronos, del que jamás podría escapar.

5 Respuestas

  1. Rodrigo VN dice:

    Sumamente poético, sin ser poesía. Excelentes descripciones en un texto tan corto. Lo de Cronos me pareció un final perfecto (no se si lo interpreté bien, supuse que de lo que hablás es del hombre “atrapado” para siempre en su espacio temporal). Felicitaciones!!!

  2. Natalia Camaño dice:

    Excelente. Temática difícil para ser representada en un texto breve (aunque muy bien logrado) con alto contenido simbólico.

  3. Damián Di Carlo dice:

    Gracias por los comentarios !!!

  4. María José Borgogno dice:

    Bellísimo. muy dulce. lo único que no entiendo es lo de Cronos. muy bellas las palabras para referir la pasión

  5. SALA, Sofia dice:

    me parece EX-CE-LEN-TE, de una ternura y dulzura preciosas. Leo y veo el paraíso con los enamorados. FELICITACIONES DAMIAN !!!!!!!!!

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