Desafecto y Frivolidad

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-¿Qué fue eso? –preguntó Pablo mientras permanecía cuerpo a tierra.
-¡Una bomba! –respondió Analía –no se levanten.
-¿Están bien? –gritó Mariela desde el baño.
Pablo levantó la cabeza y recorrió con la mirada las paredes del comedor. Estaban intactas. Tomó coraje y se levantó. El pelo castaño estaba cubierto de polvo. Sacudió la cabeza y se refregó los ojos.
Analía lo siguió. Desde el baño apareció Mariela con un pinta labios en la mano. Se miraron de la cabeza a los pies como tres desconocidos. Sus cuerpos estaban íntegros y sus uniformes ilesos.
-Esperen acá. Voy a ver qué pasó –la voz de Pablo sonó a orden.
Caminó y se encontró con una ventana destruida. La puerta que daba a la calle se había convertido en astillas puntiagudas. La derribó a patadas. Salió a la vereda. La ciudad había quedado en penumbras. La gente corría sin rumbo. Desesperada y a los gritos pedían ayuda. La luz metálica de la luna se mezclaba con el rojo rutilante del fuego.
-¡Es la fábrica! ¡Es la fábrica! –gritó eufórico Pablo –traigan los equipos, puede haber heridos.
“Por fin algo como la gente, estoy cansada de gargantitas rojas” pensó Analía mientras corría a la ambulancia.
-¿Y Mariela? –preguntó Pablo.
-¡Uh! Mariela. Ya la busco –dijo molesta Analía.
Entró al comedor pateando los restos de la puerta. Fue a la cocina, vio la vajilla hecha trizas en el piso. Caminó al baño y encontró a Mariela parada frente al espejo. Con la mano derecha se pintaba los labios y con la izquierda se resaltaba las pestañas con rímel.
-Mariela, ¿qué hacés? ¡Apurate! Alta Córdoba es un desastre. Dejá de boludear.
-Tranquila, Ani. Conozco mi barrio. Pasé mi infancia jugando alrededor de esa fábrica. Va a estar la prensa con muchas cámaras y tengo que salir linda. –respondió Mariela a la vez que se emparejaba el rush con los dedos.
Analía rezongó por lo bajo y la sacó de un tirón. Se subieron a la ambulancia. Pablo encendió la sirena. El sonido ululante captó la atención de los curiosos que los vieron pasar tan rápido como una roca cayendo al vacío.
-Esto parece bravo –comentó Pablo mientras pisaba a fondo el acelerador.
-Sí, espero. Quiero acción de una buena vez. Hoy recé toda la guardia para tener una emergencia –dijo Analía mientras se colocaba los guantes de látex y saboreaba de manera morbosa la desgracia ajena.
-¿Podes ir más despacio? Se me complica pasarme rubor con tus zigzagueadas –gritó desde atrás Mariela.
La ambulancia serpenteó en medio del asfalto. Mariela preguntó si se creía vivo por hacer esas maniobras de piloto de TC. Antes de darle tiempo a responder, un golpe seco y estético de un taxi, le arrancó de cuajo el paragolpe trasero. La ambulancia coleteó, Pablo pisó con delicadeza el freno a la vez que tiraba del freno de mano y torneó bruscamente el volante. El móvil se alineó. Pablo miró por el espejo. Vio al taxista que bajaba del auto y agitaba una mano en el aire haciendo un gesto obsceno, mientras que con la otra se agarraba la cabeza.
-No hay heridos –comentó Analía -¡Dale, seguí!
Giraron a la derecha. Un bombero los frenó en seco. Vieron cómo el fuego desgranaba las paredes de las casas. La fábrica, velozmente, se iba convirtiendo en escombros. Bajaron con cautela. El aire estaba caliente y sentían el ardor en la cara.
-Esto parece el infierno. Me gusta –dijo Analía y le suplicó una víctima al bombero.
Pablo esperaba ansioso el turno de poner manos a la obra, mientras que Mariela se dirigía a una Trafic de Canal Doce. El periodista, interesado, fue al encuentro.
-Buenas noches, doctora. Sabemos que hay una víctima fatal. Mujer de 64 años, de apellido Gonzáles. ¿Nos podría brindar otros datos de la situación catastrófica que vive la gente de Alta Córdoba? –preguntó el periodista.
Mariela se quedó cavilando con la mirada perdida. El corazón comenzó a latirle rápido como un tambor. Los ojos se le empañaron con lágrimas de dolor que, lentamente, se fueron mezclando con el rubor de las mejillas. Suspiró. Sacó el Iphone y fue a contactos. Con la mano invadida por el temblor, seleccionó “Mamá” y presionó “llamar”.

3 Respuestas

  1. Susana Graciela Pedemonte dice:

    Me gustó mucho y también coincido que es muy bueno el final. Quizás convendría aclarar algo más de dónde estaban y el personaje de Mariela. Se me ocurre…muy buena historia

  2. Cecilia dice:

    Si, para mí también está algo confusa la trama aunque me gusta la caracterización de cada personaje y el final .

  3. Pedro dice:

    está buena la historia, aunque, a mi parecer, un poquito confusa. Porque los personajes viajan en ambulancia si aparentemente viven en el sector? o yo no entendí nada!
    el final esta bueno! me gustó en general.

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