De mi mayor consideración

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Buenos Aires, 21 de Septiembre de 1.965.-

Sr.
Director revista barrial
“El Fogón Literario, un lugar para la cultura vernácula”

Con mi mayor estima:
Me dirijo a Ud. en mi doble condición de asiduo lector de vuestra meritoria publicación y además como entusiasta amante de las letras, para que tenga a bien considerar una situación que me embarga, la cual detallaré a continuación.
Pero antes, si su paciencia lo permite, deseo aclararle que la elección de comunicarme con Ud. por carta manuscrita no ha sido casual y responde a dos motivos. Por un lado, considero que la escritura a mano alzada refleja como nada las emociones del escritor cuando echa a andar su pluma. Por el otro, innumerables veces he tratado sin éxito de que responda mis insistentes llamados telefónicos, prueba fehaciente de que la tecnología atenta contra el entendimiento de las personas.
Yendo ahora a los hechos que motivan esta misiva, paso a relatarlos. En el mes de marzo le envié un poema de mi autoría titulado “Oda de amor celestial a mi doncella Rigoberta”, breve obra romántica de ciento setenta y dos versos que, según su asistente la Sra. Matilde, no pudo ser publicada debido a su extensión.
Como mi producción literaria es tan prolífica como ambiciosa, después de tres noches sin dormir tuve la deferencia de adjuntarles, en sobre cerrado y por secretaría, un relato citadino de final un tanto confuso, acerca de rufianes, policías y proxenetas, ambientado en los oscuros callejones del barrio de Pompeya. Pero tampoco a esta obra la sacaron a la luz, debido quizás a la negritud de la historia.
Lejos de darme por vencido, me apresuré a terminar una imperdible biografía acerca de la anónima vida del vasco Echarri, célebre pelotaris en la especialidad paleta ancha con pelota de cuero, nacido y fallecido en la ciudad de Laboulaye. Como Ud. sabrá, tampoco figuró en vuestras ediciones, ni en la revista El Gráfico, a la que le mandé una copia por las dudas.
Tantas sucesivas frustraciones me ha llevado a pensar en cuál de los géneros aún no explotados tendría lugar para mostrarse mi innegable capacidad de literato. ¿Será en la literatura infantil como Andersen, en el costumbrismo campestre de Güiraldes o en la profundidad de la condición humana como Sartre?
¿O será tal vez que el nombre de “fogón” que Ud. eligió para su revista es alusivo a su innata capacidad para incinerar las ideas e ilusiones de talentos como el mío?
De estos considerandos que le he expuesto y de la agobiante circunstancia que a mi novia Violeta le encanta leer su revista semana tras semana, surge entonces mi única y honrosa pregunta, que solamente Ud. y su secretaria Matilde me sabrán responder:¿qué carajo tengo que escribir para que se dignen a publicarme en ese pasquín de porquería?
Sin más lo saludo muy atte.

Norberto, de Adrogué

3 Respuestas

  1. Buen final. Felicitaciones.

  2. ale dice:

    Muy simpático y ocurrente Daniel!. Lo disfruté mucho cuando lo leíste para todos en Cocina de Culturas en la hiper pizeada que nos organizó Maretto. Felicitaciones. A.

  3. Noe dice:

    Adoro este tipo de relatos. Lo felicito Daniel

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