Canje

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Camarro es primer oficial de albañilería. Camarro comienza su jornada al amanecer. Se viste y sale de la casa para detenerse a pocos metros, en la parada del colectivo que lo llevará a su trabajo. Camarro asciende al vehículo y se estaciona de parado, cerca de la puerta de descenso.

Bamboleante, en cada semáforo, en cada nueva parada, su nariz se estampa contra una cierta cantidad de carteles pegados sobre el lateral del techo del vehículo. Camarro es alto, moreno y se presenta como francamente adormilado. Repasa cada una de aquellas propagandas como si se hubiera tratado del instructivo que día a día cumple al pie de la letra en la obra: lee y olvida. Lee y olvida. Lee y olvida. Lee y: ‘…e canjea maestr mñito y abuel a rajatbla por robot de iguales características. Trtar…’.

Y olvida. Piensa que los pasajeros no debieran borronear los avisos en el lateral del techo del bus.  Lee y repasa los más cercanos. Algunos están más enteros que otros.

Camarro llega al final de recorrido y oprime la campanilla para el descenso mientras un destello de memoria enciende su cerebro. Esa luz le dice que no sabe qué, necesita canjearse por, no sab… ¿qué? y desconoce el significado de las palabras restantes. Pero hay una que le queda grabada: robot. Arranca de un tirón el aviso y baja con él en sus manos. Camarro alcanza la vereda. Camarro camina como guiado por esa luz y camina.

Caminando, llega hasta el Centro Alfa de Reparación y solicita revisión de conectores. Sabe que por cualquier pavada de rajtbl el Consejo Mayor puede destinarlo a Reciclado y Final. 

3 Respuestas

  1. Un cuento muy interesante. Excelente final. Muy bien escrito. Falicidades. Chaly

  2. Melisa Alexandra dice:

    Excelente, tan simple y tan distante de la realidad a la vez.

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