Barajar y dar de nuevo

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Hacia rato que Mario tenía decidido cambiar su vida. Demasiado andado pese a su edad, cansado de trasnochar tres veces a la semana, alternando relaciones de ocasión, pensó que ya era hora de sentar cabeza. La gran excusa fue María, porque desde que la conoció empezó a entender que su vida sin una compañía era como jugar un solitario sentado en un patio de comidas.
A su vez María disponía de juventud, belleza y por sobre todo de simpatía, condiciones que la hacían una compañera perfecta para cualquier varón descarriado dispuesto a andar más despacio. Hasta allí, sus relaciones con los hombres habían sido efímeras y racionales, en una suerte de trueque concertado de amores y favores. Al conocer a Mario, ella también comprendió que este era un buen momento para dar un giro a su vida, una vida que hasta ahora la había eximido de grandes responsabilidades.
Para él la economía no era un problema, su estudio de decoración le permitía darse todos los gustos, no creía que la vida en pareja fuera una restricción a su presupuesto y hasta estaba dispuesto a mantener a María hasta que ella consiguiera cambiar su trabajo actual.
Para ella, la pelea por subsistir había sido una costumbre encarnada en su cuerpo. Desde que llegó a la ciudad tuvo que valerse por sí misma para solventar los estudios sin la ayuda de los padres. Atrás quedaba una época de carencias y necesidades que de a poco y con mucho esfuerzo pudo revertir.
Para Mario el tema de vivir en pareja ya pasó a ser cosa juzgada, por lo que no tuvo ningún reparo en confesarle a sus compañeros de andanzas la decisión tomada de retirarse del tour continuado de salidas y carnavales.
Tampoco a María le quedaban muchas dudas de cómo reencauzar su vida: aprovechando el próximo vencimiento del contrato de alquiler, les comentaría a sus compañeras de departamento la decisión de abandonarlas, descartando además que sus padres no harían ningún planteamiento en contrario.
Una mañana de esas que nunca se olvidarán, Mario encontró en su bolsillo el número de teléfono de Paola, una acompañante de alto nivel recomendada por uno de sus amigos de la noche.
Esa misma mañana María había programado reunirse con sus amigas para comenzar a organizar su próxima mudanza.
Mario no pudo resistir la tentación y, justificándola como una postrera despedida a su libertad, marcó el número de Paola.
María tampoco resistió la tentación y, tomado por ella como el voluntario adiós de su historia, contestó el celular privado reservado para estos casos.
A Mario le pareció reconocer la voz del otro lado, enmudeció y cortó. María, al escuchar, no dudó de quién estaba del otro lado y también cortó.
Mario juega al solitario en su netbook sentado en la mesa de un café, esperando qué novedades le traen sus amigos.
María, mientras llega la hora de ir a la facultad, espera en su departamento el llamado de un nuevo cliente.

20 Respuestas

  1. Marina Debiasi dice:

    Buenísimo el título!

  2. Marina Debiasi dice:

    Me gustó la historia y me gusta como está contada. Es simple, clara, corta y creíble. Claro que hay cosas que no cierran a la perfección, pero no me molestaron. Al contrario de parecerme machista, la postura del hombre quedó, para mí, denigrada y pisoteada. Gracias por compartir!

  3. Daniel dice:

    ¡¡¡¡Y… dale con Pernia!!!!!. No parece que te haya divertido tanto que mucha gente no piense como vos…

  4. Jorge Lavezzari dice:

    Para mí lo bueno del cuento es el final imprevisible. No creo que el autor haya pecado de machista. Hay mujeres que viven victimizándose. No todas…of course..

    • Laura dice:

      “estaba dispuesto a mantener a María”… ¿Por qué necesitaría mantenerla? Aclara: “hasta que cambiara de trabajo”… ¿cuál trabajo? ¿por qué el piensa que necesitaría cambiarlo? Por cuestiones económicas no, porque dice que ella pudo revertir su situación y por cuestiones de horarios menos, porque ella puede estudiar…
      Es inconsistente y, por otra parte, esa frase y cómo se pinta al “héroe salvador” del cuento te da claros indicios de los preconceptos que sostienen el relato.
      Además a ella la describe como alguien que “disponía” de belleza, juventud y simpatía. No usa “ser”, sino disponer, definido como: poner las cosas en orden o en la situación necesaria para lograr un fin (otro juicio del autor, porque piensa que ella es bella, joven y simpática para lograr un fin y no simplemente porque lo es).
      Luego el autor sigue y dice “condiciones que la hacen ideal bla bla bla”. Baja línea, una línea machista. Basta ser bella, joven y simpática para que un tipo con mucha calle (concepto machista y bien porteño) quiera “sentar cabeza”. Solo una página de cuento y hace agua por todos lados.
      El final previsible???? Lo increíble es que haya alguien que no la vea venir. Hay dos personajes y un secreto… quién iba a ser Paola… el tipo??? jajajaja.
      Igual gracias a Daniel por compartir y de verdad que me he divertido con esto.

    • Laura dice:

      encima al final está mal resuelto por cómo explica el reconocimiento de ambos, porque no aclara si conversaron, arreglaron el lugar, la cita, etc (ahí hubiese creado una tensión, algo…) o si simplemente se dijeron “hola” y se reconocieron. Al no aclarar y decir sólo que se reconocieron las voces (habrán tenido voces muy particulares, uno era Héctor Magneto y la otra la nana Fain), queda muy débil el momento más importante del cuentito.

  5. Laura Coll dice:

    Dani, como todos tus cuentos, ¡muy bueno! No hagas caso a los comentarios de otras Lauras. ¡Ja! Y mirá que soy feminista… Tu cuento no ofende a nadie, al menos que ese alguien tenga “cola de paja”. Que cada lector se haga cargo de lo que interpreta… Ya voy a colgar mis historias, a ver si algún hombre se siente dolido…

  6. Lidia dice:

    ¡Chicos!..a mí el cuento me encantó, me pareció duro, creíble y de final imprevisto y tampoco veo comentarios peyorativos al género. Bienvenido el relato que genera controversias.

  7. Daniel Recalde dice:

    Laura, desde mi humilde rol de “aprendiz de escritor” tus comentarios me son muy útiles. Especialmente los últimos que expresan tus fundamentos literarios. Los primeros son más propios de una mujer desvelada, peleada con el otro género y que pasó una mala noche. Existe la misoginia inversa?

    • Laura dice:

      Desde mi soberbio rol de lectora, veo que tus comentarios reflejan la impotencia que tienen esos hombres que nos acusan de desveladas y peleadas con el otro género y hasta “mal comidas” simplemente por no entrar en los estereotipos de los años 20…Lo siento Daniel, tu texto es previsible, machista y aburrido y lo seguirá siendo aunque yo anoche la haya pasado genial!!!

  8. esteban dice:

    Ah y no entiendo porque dcien que es machista? lo veo como un espejo puede verse como machista o feminista.

  9. esteban dice:

    me parece que paso muy rápido en el texto desde que se conocen hasta que se van a vivir juntos… casi inmediato… aunque es un texto muy rapido.
    Me parece que indudablemente es una buea hitoria, te atrapa y mas cuando llega el problema… el momento que nunca olvidarán. El final no es feliz como todos se lo esperan pero te deja pensando. Buenisimo, felicitaciones!!!

  10. Marcela dice:

    Final triste, pero conmovedor, que cantidad de seres humanos derrochan vida, y de esta solo hay una sola!

  11. Daniel Recalde dice:

    El cuento pertenece a un proyecto de muchas historias reales (no todas machistas) contadas por hombres, por lo tanto no es ficcion…sucedió. El relator no me quiso dar el teléfono de Paola para conocer la versión feminista de la historia.

    • Laura dice:

      No fue mi intención sonar agresiva, pero la sorna del comentario refleja que la misoginia no viene sólo de tus amigos. Saludos!

    • Laura dice:

      Que la historia sea real o no, no tiene importancia a los efectos de este relato. Un texto literario no se aprecia por la veracidad o no de su contenido, sino por lo que dice y cómo lo dice. Aquí el personaje no habla ni piensa, sino el autor. Sólo para ejemplificar basta ver que dice que María tenía una vida exenta de responsabilidades y más adelante cuenta que la pelea por subsistir se le había hecho carne, que estudiaba y se prostituía, que vivía con las amigas… Con el mismo hecho “verídico” pudo escribirse algo diferente, y no digo ni siquiear que debe hacerse algo dramático. Podría ser cómico, tragicómico, romántico, policial, lo que fuere, pero con otra mirada.

  12. Cecilia Martinez Rapalo dice:

    Excelente texto pero…Casi me muero!… ayer me contaron de una chica que alguien conoció por casualidad gestionando el debut de un sobrino. LA MISMA HISTORIA. ¿será Paola?

    • Laura dice:

      Machista hasta el codo, previsible y almidonado por juicios de valor anacrónicos que ni siquiera un personaje los plantea sino el autor mismo. Igual gracias por compartir!

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