LA PERSISTENCIA DE LA ESCRITURA

Tiempo de lectura: 10 minuto/s

Hace unas semanas atrás puse a prueba a las Tertulias. Todo comenzó cuando un contertulio del taller me dijo si no me animaba a escribir un cuento basándome en una de las consignas creativas, en este caso, una que se llama ¡QUÉ NOTICIÓN! Y me pareció interesante, además de escribirlo, poner a prueba el funcionamiento de la maquinaria productiva que es este inmenso taller. Para ello me planteé varias hipótesis de las que, para resumir, solo mencionaré las conclusiones:

1. Con las consignas se puede escribir un cuento por semana.

Si hacés la consigna, ya sea por el taller presencial o el virtual, obtenés un primer borrador. El resto de la semana, si REtocás, REciclás o REscribís ese texto, obtenés un cuento. Esta conclusión, lo que sí, no me resultó para nada novedosa, ya que compruebo cada consigna antes de darla.

2. El taller es una gran herramienta de corrección.

Esto era lo que más me interesaba comprobar. Quería saber hasta dónde eran capaces las Tertulias de mejorar un cuento mediante la interacción grupal. Por esta razón, al cuento lo fui llevando a los distintos grupos y, tras revisar las distintas devoluciones que le hicieron, fui obteniendo distintas versiones del mismo. La diferencia entre la primera versión y la octava es abismal en su mejoría. Al final de esta nota está la muestra.

3. ¿Cantidad o calidad? Depende.

No todos encaramos el proceso de escribir de la misma manera. Algunos nos enfocamos en una vertiginosa producción de textos y otros nos concentrarnos en un mismo texto hasta que quede impecable. Entre esas posturas, la escala de grises es infinita. Pero si a estas dos posturas las entrecruzo con los distintos capítulos (niveles) que hay en el taller, concluyo que:

  • Capítulos 1 y 2: La cantidad sobre todo. En estos niveles trabajamos con consignas creativas cuyo principal objetivo es el de abordar la escritura de un cuento desde distintos puntos de partida: catarsis, emociones, personajes, estructuras, experiencias de vida, azar… Lo ideal aquí es que la escritura abunde, que el permiso para experimentar siempre esté presente, tanto como ausente el miedo a “fracasar”. Es la mejor manera de encontrar el lugar más cómodo en cuanto al qué y al cómo escribir un texto.
  • Capítulo 3: Empezar a perseguir la calidad. Si bien en ese nivel la metodología de trabajo es similar a la de los dos anteriores, surge una modificación: aparece la posibilidad de enviar a corrección profesional el cuento antes corregido grupalmente. La intención de esto es que el autor comience a acostumbrarse a que un texto puede (y debería) corregirse más de una vez. 
  • Capítulo 4: Depende. En este nivel en cambio, se trabaja en la producción propia, sin consignas. El autor es autosuficiente en cuando a inspiración. Lo que debería primar es la calidad por sobre la cantidad. Es decir, a un mismo texto trabajarlo cuantas veces sea necesario hasta que quede en un nivel que deje conformes a sus lectores y, principalmente, al autor. De esta manera, además se evitaría un problema muy común: la sequía de ideas, que suele ser angustioso, ya que ¿qué sentido tiene producir textos nuevos cuando hay muchos que pueden mejorarse sensiblemente y están abandonados en algún sector del disco rígido?
    Pero si he dicho que “debería primar la calidad”, lo he hecho en potencial. Es que este criterio se elastiza al considerar el tipo de obra que se lleva a cabo. No es lo mismo un cuento de un par de páginas que una novela de varios cientos. En el caso de un cuento, claro que es preferible traerlo al taller cuantas veces sea necesario hasta que quede en óptimas condiciones. En el caso de una novela, si se siguiese el mismo criterio, podría estarse muchos meses hasta terminar su primer capítulo, por lo que sería ideal la escritura de la misma “a lo como se pueda” hasta tenerla terminada y recién ahí poder comenzarla a trabajar intensivamente su calidad.

Ahora, volviendo al cuento que surgió con la noticia, La persistencia del viento, aquí dejo toda la historia de su gestación y una comparación entre unos párrafos de su versión original y la última del, para que puedas ver la diferencia. Si no lo leíste, te recomiendo hacer CLIC AQUÍ primero, ya que a continuación revelo partes de la trama. la persistencia del vientoVersión 1: The Deers Fue la primera versión del cuento que llevé, escrito casi sin revisión.

  • Lo mejor: Su creatividad, el ingenio, la tensión, los personajes, lo alucinatorio y el final circular.
  • Lo mejorable: Resultó confuso, de difícil lectura en algunos párrafos y pocos entendieron su final.

Versión 2: The Deers Trabajé principalmente en la claridad del texto.

  • Lo mejor: Ritmo. Es entretenido, atrapante. Sus idas y vueltas. Lectura inteligente. La separación entre “Enfocada”, “Retrospectiva” y “Lucidez”. Buen manejo de los personajes. La hipocresía.
  • Lo mejorable: No se entienden algunas relaciones entre los personajes, algo confuso y recargado. El lenguaje “no argentino”, Sigue sin entenderse el verdadero desenlace.

Versión 3: The Deers Aquí trabajé mucho en el primer párrafo, que era el más difícil de entenderse, traté de aclarar a dónde es que va el comisario e inserté una separación temporal más obvia.

  • Lo mejor: Las alucinaciones, el lenguaje. La explicación de “Enfocada y retrospectiva, lucidez”. La manera de hablar del comisario Deer. El desenlace, con el día después de cada personaje. El juego temporal. La “venganza” de la hija.
  • Lo mejorable: El título. Sigue sin entenderse el verdadero desenlace.

Versión 4: Los Deer Primer cambio de título, para castellanizarlo. Potenciar el ridículo del comisario, de quien remarco su hombría y ahora termina vestido de porrista y no con el traje de gerenta de la hija.

  • Lo mejor: Las idas y vueltas de la historia. La humillación del comisario, vestido de porrista. Lo sorpresivo y delirante. Agradable lectura. El humor. Algunas expresiones.
  • Lo mejorable: No se entiende a qué habitación entra. Los roles de cada personaje. Muchos personajes. Exige una relectura. El primer párrafo. Sigue sin entenderse el verdadero desenlace.

Versión 5: Los Deer y el viento Otro cambio de título, para hacer hincapié en el viento, que es lo que comienzo a usar como indicio para que se entienda mejor el desenlace. Además, aclaré bastante el quién es quién dentro de la historia y el papel del aceite de cannabis.

  • Lo mejor: La historia en general. Perfecta ilación de sucesos. La explicación de “enfocada y retrospectiva lucidez”. La imagen de Estados Unidos que se da en el cuento, el español latino que se usa. No le falta ni le sobra nada.  Los juegos de palabras. El humor. Se entiende quién es quién en todos los personajes.
  • Lo mejorable: No se entiende qué es el alivio que experimentan la madre y la hija. El inicio intrincado. Sigue sin entenderse el verdadero desenlace (aunque ahora la mitad sí lo hizo).

Versión 6: El viento y los Deer Consideré que había que reforzar el papel del viento en este cuento, por lo que lo antepuse en el título. Mejoré la irrupción de la madre en la escena.

  • Lo mejor: Lo bizarro de la historia. El entorno alucinatorio. El universo creado. El lenguaje. La redacción inmejorable. Algunas imágenes muy logradas. El paso del presente al pasado por los días demarcados con exactitud. La explicación de “enfocada y retrospectiva lucidez”. El juego hasta el final del papel del aceite.
  • Lo mejorable: La primera parte es algo compleja. Quizás el lenguaje neutro. Exige una relectura ya que tiene demasiados enigmas. Algunas palabras empleadas. Debería ser más argentino. Sigue sin entenderse el verdadero desenlace por todos. No se entiende lo del alivio.

Versión 7: El viento y los Deer Seguí puliendo detalles de la trama, con el agregado del negociado que se da en el hospital entre los hermanos Deer.

  • Lo mejor: La construcción de la historia. El personaje del comisario drogado. El humor. El salto al pasado. Lo alucinatorio en cada personaje. El comienzo del cuento (¡bien! Lo logré). Los diálogos.
  • Lo mejorable: algo confuso lo de domingo-lunes-domingo. Casi todos entendieron el desenlace (casi, casi lo tengo. Quiero que sean todos).

Versión final: La persistencia del viento Trabajé de lleno la claridad. Reforcé aún más la presencia del viento como simbolismo, numeré los días, indiqué al principio del cuento que madre e hija están en la cocina y agregué un párrafo final que aclara lo que pasa entre la madre y el yerno y que ellas.


A modo de conclusión, puedo decir que, gracias al taller —principalmente sus contertulios—, el cuento comenzó con mucho mejorable y terminó con apenas un observación más en el orden de lo individual. Para muestra baste comparar la versión inicial y la final del comienzo del cuento:

Versión 1: THE DEERS «Comencé a sentirme enfermo como nunca antes», le dice Mike Deer a la periodista del Plover News, que asiente en silencio y con ojos abrillantados. Mientras, el médico le cambia el suero y mira a las cámaras con evidente gesto de incomodidad. Pero no es porque el comisario de Plover, en Wisconsin, luce un tubo de respiración por bigote lo que hace que su esposa y su hija cambien de canal, sino el tono de cachorrito apaleado con el que habla. Podría conquistar a más de una así y con la periodista del pueblo parece estar dando resultado. La nota, que no debiera haber durado más de un par de minutos, ya pasa de los diez. El encantador Mike no pierde la oportunidad de un tiro. Con el canal de las ventas de fondo, madre e hija miran el plato donde aún están las migas de la Happy Cake. —Gracias —le dice la madre. —Agradécele a Steve. Él asumió la culpa de todo. Al fin y al cabo, la idea inicial había sido suya: aprovechar la noche del domingo, cuando el encantador comisario no perdiera la oportunidad de un tiro y se fuera a cazar, para celebrar el ascenso a gerente de la hija. La madre pondría harina, huevos, manteca, azúcar y chocolate; Steve, el condimento especial. Con la Happy Cake quedarían con la panza llena y el corazón contento.

Versión final: LA PERSISTENCIA DEL VIENTO

Lunes 8 —Comencé a sentirme enfermo como nunca antes —dice el comisario Mike Deer, con un tubo de respiración por bigote. La periodista del Plover News asiente en silencio y con ojos brillosos. El médico le cambia el suero al policía y mira a las cámaras con cara de «ok, suficiente». En la casa, la esposa y la hija de Mike quieren dejar de mirar el reportaje. El tono de cachorrito apaleado con el que habla… Nada les queda del recio Mike, aunque se dan cuenta de que podría conquistar a más de una así. Y con la periodista del pueblo parece que está dando resultado: la nota, que no debiera haber durado más de cinco de minutos, ya pasa de los diez. El comisario también se ha dado cuenta y no pierde la oportunidad de un tiro bien dado. La hija no soporta más y cambia de canal, a cualquiera. La tele queda en el meteorológico, donde un especialista habla sobre el fin la temporada de vientos. La madre mira el plato donde están las chocolatadas migas de la Happy Cake. —Gracias. —Agradécele a Peter —contesta la hija. Y si bien podrían sentirse aliviadas porque su prometido asumió toda la culpa y dijo a las autoridades que les hizo comer engañadas el pastel de chocolate, el alivio es de otra naturaleza.

  Estas mejorías no habrían estado si no hubiera persistido una y otra vez en la corrección del texto, porque escribir tiene mucho de persistir y tanto calidad como cantidad no se hallan tanto en el genio del escritor como en la persistencia de su escritura.  

Germán Maretto

Creo creando

9 Respuestas

  1. Graciela Arónica dice:

    Me pareció muy útil, me dejó pensado en las distintas formas en que se pueden ir corrigiendo los textos. ¡Fue de gran ayuda! Siempre Re,Re,Re.

  2. Graciela dice:

    Me parece muy valiosa esta forma de enseñanza explicativa, al menos lo que a mí concierne, es muy útil. Ahora a re re re mis cuentos!!

  3. Augusto dice:

    Realmente didáctico y revelador. Gracias, Ger !!

  4. carlos dice:

    Una descripción del proceso para ser conservada y re-leída

  5. Pedro dice:

    genial todas tus observaciones. La conclusión perfecta!!!

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