Lo que queda

Tiempo de lectura: 3 minuto/s

Lo que queda de un cigarrillo:
una colilla arrugada
y un poco más de humo en los pulmones.

Lo que queda de una moda:
ropa vieja en el placard
y nuevas instrucciones para el peine.

Lo que queda de una fortuna:
facturas, recibos, contratos
y algunos lujos herrumbrados.

Lo que queda de un hombre:
una lápida entre muchas
y alguien que lo recordará.

Lo que queda de un líder/santo/genio/héroe:
una lápida de oro (pero lápida al fin)
y una estatua acalambrada.

Lo que queda de un ser querido:
unas cuantas fotos
y un querer que vuelva.

Lo que queda de una patria:
una bandera en un museo
y su nombre en un mapa viejo.

Lo que queda de una civilización:
escombros en terapia intensiva
y su eco retratado en un libro.

Lo que queda de una idea:
un montón de seguidores
y algunas cosas por hacer.

Lo que queda del Arte:
un pedazo de realidad
y un momento de recreación.

Lo que queda de la Belleza:
una admirada descripción
y todos aquellos que la extrañan.

Lo que queda del Tiempo:
una vuelta más en el reloj
y otra página en el libro de Historia.

Lo que queda del Universo:
dicen que será un átomo desintegrado
o quizás un frío pedazo de hierro.

Si quisiera generalizar;
lo que queda de casi todo,
desde un cigarrillo
hasta el mismo Universo,
es lo justo y necesario
para que podamos recordarlo.

Pero hay algo que no es trivial,
porque:
no fuma cigarrillos,
se ríe de las modas,
no busca fortunas,
está en cada hombre,
desobedece a los líderes,
fusiona a los seres queridos,
no se limita en patrias,
no es influido por civilizaciones,
legitima las ideas,
da sentimiento al Arte,
es la vida en la Belleza,
sobrevive al Tiempo
y abarca al Universo.

Lo que queda del Amor;
es aquella Vida
que excede a la Muerte.

 

“Lo que es capaz de un poema”, pienso, mientras recuerdo una historia que comenzó en 1998. Ese año publiqué, en Ediciones del Boulevard, “Conjuros de ciudad sin mar”, libro donde está este poema.

Días después, un ejemplar llegaba a las manos de Moisés Zak, un ícono de la cultura de Córdoba, quien se enamoró de este poema -y dicen las malas lenguas que lo leía a diestra y siniestra a cuanta persona cruzara en el camino-, pero de eso me enteré mucho tiempo después. Antes me había llamado mi editor para cursarme la invitación de estar en su programa. “¿Yo en el programa de Moisés?”, le pregunté sin creerle demasiado. Era mucho… y con las rodillas temblando me senté frente a él, en el estudio de radio, con la interposición de un micrófono que usé de muralla para protegerme, no de él, sino de mi propia vergüenza.

Hablamos de cuestiones literarias -porque de eso se trataba su programa- y, cuando comenzó a recitar este poema al aire, casi me largo a llorar. Leído por él, hasta parecía lindo.

Pero aquella historia, comenzada hace trece años, se cerró un 16 de noviembre de 2.009.

Días antes había sido su cumpleaños número 70. Como sorpresa, unos narradores se lo iban a leer en la fiesta… si no fuera porque él les ganó de mano y, antes de que abrieran la boca, se puso de pie y se los recitó a todos los presentes.

Yo no estuve en esa fiesta y lamenté, aparte de no compartir ese momento, no poder oír una vez más ese poema que sólo él podía embellecer y que sus hijos volvieron a leer en el funeral, a manera de tributo (de sólo pensarlo se me pone la piel de gallina).

Moisés, amigo, esta historia se cerró allí -provisoriamente-, pero siento que, cuando nos volvamos a encontrar -porque esa vez sí podré estar-, me lo vas a leer como sólo vos sabías hacerlo.

“Lo que es capaz de un poema”, pienso, y concluyo diciéndote que, lo que queda de vos en mi corazón, es un profundo agradecimiento por tu amistad y por la fe que siempre tuviste en lo que hago.

Germán Maretto

Incorregible vividor de la vida.

17 Respuestas

  1. Hoy lo compartí en face. Muchos deben conocerlo y disfrutarlo.

  2. Me ha emocionado este poema hasta las entrañas. Cúanta belleza salida de un corazón que sabe de amor. Lo justo y necesario para deleitarnos a todos. Como dijo alguien esta historia de reconocimiento lo embellece aún más. Gracias por compartirlo.

  3. cristina dice:

    Me pareció hermoso tu poema. Cristina

  4. Anacolatarci dice:

    Hermoso poema a través de él te voy conociendo de verdad.Ana Colatarci

    • german71 dice:

      ¡Todo un cumplido viniendo de vos, Ana!

      Te mando un abrazo.

      _____

      De: Disqus [mailto:]
      Enviado el: Martes, 28 de Febrero de 2012 12:58 a.m.
      Para: info@escribir.com.ar
      Asunto: [escribir] Re: Lo que queda

      DISQUS

  5. Caropauliello dice:

    Lo que me queda este excelentísimo poema es que: “lo que queda de la vida… es el amor”.- 

    • ¡Muchas gracias, Caro por lo que decís! Es muy fuerte que te quede el amor después de leer este poema.

      • Caropauliello dice:

        El poema es fuerte… porque como escribís; lo que queda de casi todo, es lo justo y necesario para que podamos recordarlo.. y que mas justo y necesario en la vida que el amor?… jejeje no? Envié x mail para inscribirme en el taller! pero como no se si llegó me acercaré personalmente, estoy re contentaaa hace mucho tiempo quería hacerlo!

  6. ” Lo que queda del amor;
      es aquella Vida
      que exede a la Muerte.”

    Lo que me queda después de leer esto:
    La sensación de que alguien ( vos), puede escribir lo que muchas veces pienso y siento, pero que jamás podría expresarlo de esta manera.
    Me encantó!!

    • Anónimo dice:

      Muchas gracias, Ángeles, pero si yo pude, ¿por qué crees que vos no? Si tu respuesta tiene algo que ver con supuestas habilidades, te diré que soy un creído de que la constancia puede más que el talento.

  7.  Hermoso lo que escribis de tu amigo, que seguramente volverás a encontrar. Pero el poema me encanto, los años no tienen nada que ver, es bellisímo

  8. lexis_psp dice:

    Germán, me encanta este poema. Ya lo había leído antes, y ahora el agregado de  los recuerdos y tus palabras para tu amigo lo enriquece aún más.

    • Anónimo dice:

      ¡Muchas gracias por el comentario! Es un poema que escribí hace mucho pero, que a pesar de los años, sigo queriendo mucho y Moisés fue un tipo muy especial.

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