Categoría: texto clásico

Textos de autores clásicos, consagrados (y no tanto, pero que nos parecen buenos).

Julio Cortázar – CONTINUIDAD DE LOS PARQUES 1

Julio Cortázar – CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después...

Herman Melville – BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE 0

Herman Melville – BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

Soy un hombre de cierta edad. En los últimos treinta años, mis actividades me han puesto en íntimo contacto con un gremio interesante y hasta singular, del cual, entiendo, nada se ha escrito hasta ahora: el de los amanuenses o...

Isaac Asimov – CUÁNTO SE DIVERTÍAN 0

Isaac Asimov – CUÁNTO SE DIVERTÍAN

Margie lo anotó esa noche en el diario. En la página del 17 de mayo de 2157 escribió: «¡Hoy Tommy ha encontrado un libro de verdad!». Era un libro muy viejo. El abuelo de Margie contó una vez que, cuando...

Marcelo Birmajer – ADIÓS SUI GÉNERIS 0

Marcelo Birmajer – ADIÓS SUI GÉNERIS

No sé cuál de mis hijos me había usado la Sube pero, cuando la puse contra el detector del colectivo, no tenía saldo. El colectivero ya me estaba haciendo señas para que me bajara; un señor sexagenario se ofreció a...

Mariano Quirós – UNA VIDA TRANQUILA 0

Mariano Quirós – UNA VIDA TRANQUILA

Había una canoa muy maltrecha y a Pilo se le ocurrió que una buena idea era subir la conservadora y mandarnos río adentro a esperar el amanecer. Diego dijo que no, que mejor nos quedábamos en la orilla. –Además que...

Gabriel García Márquez – UN DÍA DE ESTOS 0

Gabriel García Márquez – UN DÍA DE ESTOS

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la...

Claudia Piñeiro – DOS VALIJAS 0

Claudia Piñeiro – DOS VALIJAS

Dos valijas. Eso dijo Mauro. Volví a preguntar: “¿Estás seguro?”. “Sí, estoy seguro”, respondió con paciencia. Todos me tenían paciencia en aquellos días. “No pueden ser dos”, insistí. Pero Mauro ya no dijo nada porque ahí estaban las dos, en el recibidor del departamento. Apenas...

Edgar Allan Poe – LA CARTA ROBADA 0

Edgar Allan Poe – LA CARTA ROBADA

Me hallaba en París en el otoño de 18… Una noche, después de una tarde ventosa, gozaba del doble placer de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en...

Mariana Enriquez – EL DESENTIERRO DE LA ANGELITA 0

Mariana Enriquez – EL DESENTIERRO DE LA ANGELITA

A mi abuela no le gustaba la lluvia y antes de que cayeran las primeras gotas, cuando el cielo se oscurecía, salía al patio del fondo con botellas y las enterraba hasta la mitad, todo el pico bajo tierra. Yo...

Luciano Lamberti – LA CANCIÓN QUE CANTÁBAMOS TODOS LOS DÍAS 1

Luciano Lamberti – LA CANCIÓN QUE CANTÁBAMOS TODOS LOS DÍAS

Me llamo Tomás, tengo treinta años, vivo con mi padre. Somos dos solitarios en una casa grande que se cruzan a horas insólitas y se tratan con respeto, pero podemos pasar días enteros sin vernos. Los jueves viene una señora...

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