# Una cuestión de dos y ceros

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- Published: 2020-12-20T21:06:23-03:00
- Author: Administrador

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Al ver esta foto tomada el año pasado, burda por cierto, lo primero que pensé es
que su autor no imaginó el 2020 que nos esperaba. De hecho, pareciera que su profecía
escultórica se terminó cumpliendo. Y si la imagen fuera de ahora, mostraría un arreglo
navideño a tono con lo que ha sido este año: burdo. Un año que nos llenó de miedo,
nos encerró en nuestras casas, en nosotros mismos y quizás nos acorraló y nos hizo
sacar lo peor.

En mi caso, el comienzo del 2020 me encontró, además, con una situación personal
complicada. El apocalipsis perfecto, pensé en marzo, cuando todo comenzaba, con 
el mundo exterior y el mío interno desmoronándose al igual que en el 2002, cuando
estuve en una situación similar donde no había una pandemia pero sí una epidemia
económica de la que Argentina luchaba por recuperarse. «Una cuestión de dos y ceros»,
me asaltó la lógica cabalística hace unos días. Lo bueno, siguiendo el razonamiento,
es que hasta el 2200 no se va a repetir la nefasta conjunción y, cuando lo haga,
es muy posible que me salve de enfrentarla.

Pero marzo, como dije, me encontraba lejos de una humorada como la de recién y, 
junto con las Tertulias para escribir, cerca de un muro apocalíptico que no mostraba
puerta para atravesarlo. Entonces, lo primero que hice, fue refugiarme en la escritura.¿
Antes me quejaba por la falta de aislamiento que necesitaba para escribir? Bueno,
ahora la tenía, y a la fuerza. Así pude escribir a un ritmo como el que hacía tiempo
no había tenido, ocupado en ires, venires y reuniones que hoy, que puedo verlo en
perspectiva, quizás no valían tanto el tiempo que insumían. Pero lo principal: a
fuerza de escribir y escribirme, pude conjurar el mal hechizo del 2020.

…Y ese mismo refugiarse en las palabras fue el que comencé a transmitir a todos 
los contertulios mientras, en el camino, iba adaptando los talleres a una nueva 
modalidad virtual que, aunque con una pantalla delante, nos volviera a acercar. 
Así, al final de cada tertulia me encargué de reforzar que a la pandemia la estábamos
venciendo a fuerza de escritura, y el «dejo todo» se fue haciendo «sigo, pero no
sé» hasta que llegamos a «¡al final está bueno!». Y si el último verbo lo he puesto
en plural, es porque no lo hice solo. Jamás hubiera podido.

Las nuevas Tertulias son un constructo colectivo donde primaron nuestras voluntades.
Valiéndonos de herramientas como WhatsApp y Google Meet, nuestro deseo por escribir
y compartir nuestras historias terminó encontrándole una puerta a ese muro apocalíptico.
Al atravesarla, nos encontramos más unidos que antes, creciendo como nunca (no exagero,
solo que omitiré incontables párrafos de explicaciones metodológicas para demostrarlo),
y con la sorpresa de un nuevo taller donde ya no existen la localía ni las distancias:
contertulios de Estados Unidos, Italia, España, Irlanda, México, Ecuador, Chile,
Brasil y Colombia pueden dar testimonio de ello con la riqueza de léxicos y culturas
que le han aportado a nuestro argento (y aquí omitiré otra parrafada de anécdotas).

Por todo ello es que, a nivel personal, puedo decir que este 2020 ha sido un gran
año para mí y, lo más importante, para los talleres. Apuesto a que el 2021, ya sin
tanto 2 y 0 juntos, sea aún mejor y que la vida nos dé este año muchas fichas para
sostener y redoblar esta apuesta.

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Germán Maretto

 

PD: Como me han preguntado, aprovecho a decir que el [taller virtual](https://www.escribir.com.ar/talleres/taller-de-escritura-online-taller-literario-virtual-de-cuento-y-novela/)
sigue con normalidad y el presencial, ahora [grupal online](https://www.escribir.com.ar/talleres/taller-de-escritura-online-grupal/),
retomará la primera semana de enero. Ambos, por ahora, aceptan inscripciones. Basta
con hacer clic en las palabras coloreadas.
