El oso Tololo(tiempo de lectura: 3 minutos)

―Papi, contame el cuento de los osos, ¿dale?

―Bueno, pero después te dormís, que mañana nos levantamos muy temprano. ―El papá se sentó en la cama y empezó a acariciar los cabellos del niño recién bañado, que se enredaba en las mantas.

«En aquellas montañas que se ven desde la ventana hay una cueva muuuuuyyy grande con dos pinos altísimos en la entrada. Ahí vivía el Oso Tololo…

―Y hay un caminito de piedra ―apuntó el nene.

―Cierto, hay un caminito marcado con piedras que hizo el oso y que va desde el arroyo hasta la entrada de la cueva, ¡muy bien! Bueno, sigo. El Oso Tololo vivía con la osa Hermosa y Uli, que es el hijito de los dos.

―¡Y que se llama lo mismo como yo!

―Sí, mi amor, y es gordito como vos. ¡GAAARRAA DE OSO! ―Las cosquillas le llegaban amortiguadas a través de las mantas al niño que gritaba y reía.

―¡Basta! ¡Contame!

―Bueno. El oso tenía muchos amigos: el búho Ojota, el lobo Auuuudilio, la tortuga Vaaaleeeentiiiiinaaaa, pero su mejor, mejor amigo, era Alejo, el conejo.

»Con Alejo se conocían de cachorritos, y como no tenía familia siempre estaba en la casa de Tololo y los divertía mucho con sus bromas de conejo.

»El oso salía muy temprano de la cueva a recorrer el bosque para buscar cosas para comer. Lo que más le gustaba era la miel. Le encantaba tanto la miel que, a pesar de volver cansado a la cueva por la noche, siempre comía miel con Hermosa antes de dormirse.

El papá se detuvo, parecía que el niño se había dormido, pero cuando lentamente se empezó a levantar de la cama, su manito lo detuvo.

―Seguime contando, papi.

―Perdón, bebé, pensé que te dormiste ―dijo acomodándose de nuevo—. Un día Tololo volvió a su cueva muy, muy temprano.

―Porque le dolía la panzota, mucho le dolía.

―¡Eh! Lo sabés mejor que yo. Sí, le dolía y le gruñía la panzota, entonces se volvió a la cueva. Estaba de día todavía, y Uli, que era muy chiquitito, estaba en la guarde de los ositos. Cuando entró a la cueva encontró a Hermosa y a Conejo que se estaban comiendo su miel.

―Y se enojó así: ¡GRRRRRR! ―dijo el nene haciendo garritas con sus manos.

―Sí, se enojó muchisisísino. El oso no dejaba que nadie tocara su miel. El conejo quiso escapar, pero el oso le rompió el cuello de un zarpazo y lo pisoteó hasta que no se movió más. Después miró a Hermosa, pero ya no estaba enojado, estaba triste. Hermosa estaba muy, muy asustada. Se había quedado así, como estatua. Tololo la miró, pero no la quería ver nunca más. Entonces salió afuera y agarró una piedra gigantotota, que solo él podía mover, y tapó la entrada de la cueva para que Hermosa no saliera jamás, porque se había portado muy mal. Después lo fue a buscar a Uli a la guarde y se fueron a vivir a otro bosque súper grande.

Ulises ya se había dormido. El papá acarició su cabecita con una delicadeza imposible para sus manazas, y a pesar de que se levantó muy despacio, la cama crujió, agradecida al liberarse de su peso. Se acercó a la ventana y tocó el vidrio helado. Las temblorosas lucecitas de los escasos vecinos se desparramaban colina abajo. Su mirada, más fría que el invierno, se fue lejos, donde las montañas le daban una dentellada oscura al cielo estrellado.

5 Respuestas

  1. marcela dice:

    Me gustó el giro inesperado del final del cuento, donde se ensamblan la ficción con la realidad! Felicitaciones

  2. Aplaudo la ternura con la que este papá le cuenta su niño una historia que, en algún momento, va a tener que enfrentar sin tanta vaselina. Me gusta la crudeza de lo real que hay detrás.

  3. Doloroso. Según lo que interpreté es un cuento basado en la realidad. Un historia de tres, el esposo, su mujer y el mejor amigo. ¿Es su eterna culpa la que lo impulsó a inventar ese cuento para su hijo? ¿Es así Damián? Espero tu devolución. Gracias.

    • Damián Díaz dice:

      Hola Zulma, si, el cuento infantil está basado en la realidad (del cuento). No sé si culpa, la verdad no pensé mucho en el personaje. Gracias por tu comentario.

¡Dejanos un comentario!

ACCESO USUARIOS