Tiempos de poder(tiempo de lectura: 3 minutos)

Sofía ve cómo su casa explota.

Rafael y Gustavo gritan, saltan, se abrazan y se tiran al piso. Mira la televisión y ve la repetición del gol, mientras Matías grita “¡Genio! ¡Genio! ¡Grande Kempes!”. Ve a un flaco alto y morocho (parecido a su papá, pero sin bigote) pegándole a la pelota entre un jugador naranja y un arquero amarillo, metiéndola en el arco y después corriendo con los dos brazos en alto con una sonrisa de oreja a oreja. Su papá y sus dos hermanos la abrazan y la tiran hacia arriba, una y otra vez.
–¡Genia! ¡Sos la cábala! –distingue que dice Gustavo entre los gritos eufóricos, mientras su cuerpo sube y baja por el aire sin parar.

Sofía, a sus 10 años, se siente querida y poderosa. Puede pedir lo que sea. Sus deseos van a ser como órdenes.

–Mati, ¿me hacés un Nesquik?
–¡Claro princesa!
Pasan varios minutos, y Holanda empata el partido. Su papá se come las uñas. Sus hermanos tienen cara de sufrimiento. Pasan algunos minutos más, y el partido va a tiempo suplementario.

Sofía ya no es poderosa. El partido está empatado.

Argentina hace el segundo gol. Otra vez el mismo flaco alegre, metiéndose entre todos. Su papá y sus dos hermanos vuelven a explotar de alegría y a tirarla por el aire. Ella es el centro de la fiesta, la razón de todo lo bueno que pasa en su familia.

Sofía es poderosa otra vez, y se anima a preguntar lo que no se animó nunca antes.

–Papi, quería preguntarte algo…
–¡Sí! ¡Bertoni! ¡Sí! ¡Dásela a Kempes! ¡Vamos Kempes! ¡Sí! ¡Bertoni! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Gol! ¡Goooooool! ¡Gooooooool! ¡Tomen holandeses! ¡Goooool! ¡Somos campeones! ¡Goooool!
Otra vez la fiesta. Las sonrisas. Ella por el aire. Ella la genia, el centro de todo, la responsable de la victoria. La cábala, ni más ni menos.

Sofía tiene que esperar un poco para preguntar. Su papá está muy concentrado en el partido, es mejor que termine así le contesta tranquilo.

–¡Campeones! ¡Campeones del mundo!
Los tres hombres de la casa saltan, se abrazan, la abrazan. Sus dos hermanos lloran. Su papá levanta los puños. El partido terminó.
–¡Genia! ¡Genia! ¡Somos campeones!

Sofía va a tener sus respuestas, porque ahora es poderosa.

–Papi, ¿puedo preguntarte algo?
–Sí, mi amor. ¡Lo que quieras!
–¿Sabés que le pasó a Luli, mi compañera del cole?
–No, ¡Ni idea! ¿Qué le pasó?
–Es que no sé… porque dejó de venir. La seño Mari nos dijo que se había ido de viaje, pero Gastón dice que sus papás son guerrilleros, y que se los llevaron los militares. ¿Qué es un guerrillero? ¿Qué son los militares?
Rafael se queda duro como una piedra, y se le borra la sonrisa. Hace mucho que no veía a su papá tan serio, así, tan de golpe.
–No es momento de pensar en esas cosas Sofi –y vuelve a sonreír– ¡Somos campeones del mundo! ¡Vamos a la plaza a festejar!

Sofía perdió su poder una vez que terminó el partido. Tiene que preguntar durante el próximo partido, cuando nuevamente sea poderosa.

Rodrigo VN

Amateur en todo

1 respuesta

  1. Muy bueno. Describe un pasado que todos queremos olvidar mediante un partido de fútbol, detrás del cual nos escondimos todos. Felicitaciones.

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