TREINTA Y SEIS

36 era el número. Siempre fue su número de la suerte. A ese piso sube el ascensor llevándola al eterno viaje. Los espejos interiores le devuelven repetidamente la imagen de una mujer deshecha, desgastada, a la que, la desilusión y la desesperanza, han enterrado.
Llegaría al 36. Lo había alquilado por poco tiempo, aunque con un solo día, una hora, un minuto sería suficiente.
Esta vida estaba terminada, ya nada podría hacerla volver atrás. Lo último que escuchó fue el empujón para decidirse.
-Ha muerto- le dicen de su padre y cierran su vida de hija.
– Has terminado-le dice su jefe y cierra la puerta de su despacho.
-No confío en vos-le dijo su marido y cerró un capítulo.
-Soy un adulto-le dijo su hijo y terminó por cerrar el libro.
Toda su vida terminó con esas frases y decidió que ya no debía molestar más la vida de los demás. Estos años fueron suficientes, entregó todo, ahora debía volver a llenar su alma y su espíritu de nuevos recuerdos.
36. Bajó. Abrió la puerta y se internó en ese lugar que sería su salida del infierno. Ahora la esperaría un cielo, el cielo de una nueva vida.
Se siente tranquila, la tristeza la abandona y da paso a esa seguridad que necesita para hacerlo. Sonríe, sabe que después de ello no debería haber más recuerdos. Lo que hasta hoy fue su vida, ahí quedaría. Nada de ello podría llevarse, por lo que debía disfrutar un poco más de esa despedida. Pasó por su mente su niñez, la adolescencia, su matrimonio, el nacimiento del único hijo, sus primeros pasos, y la primera enfermedad, el desvelo y luego ya era un adulto, alguien que no la necesitaba, que tomaba sus propias decisiones, y ni siquiera quería compartirlas con ella.
Se acerca a la ventana y mira hacia abajo. Pequeños puntos se mueven en la calle, pronto sería uno más, pero distinto, en otro estado, en otra vida.
Abre la ventana y el viento la golpea, la obliga a respirar profundo, la despeina. Lo disfruta, total necesitaba ese soplo. Ese viento le da coraje, valor para seguir.
Observa con atención los bordes de la ventana, se toma de ellos y calcula el esfuerzo para subirse.
Primero un pie. Titubeando. Con cuidado, no vaya a ser el diablo…pone el otro pie. Se siente segura, sabe que esto necesita para luego volver a empezar.
36. Del departamento del lado, alguien le hace señas desesperadas, no ve claro, no entiende que quieren decirle. Deben estar pensando que está loca. Vuelve a sonreír, nunca en su vida estuvo más cuerda, nunca en esta vida tomó una decisión más consiente que ahora.
Toma aire, inspira ruidosamente, mira nuevamente a la calle y ve que son muchos los puntos moviéndose y le dan la certeza que hay alguien más atrapado en una vida de mierda, pero sin valor de hacer nada para salirse. Ella sí, ella ha tomado la decisión.
Llegó el momento, el corazón golpea fuerte, muy fuerte y salta en su pecho. La realidad se detiene una milésima de segundo, los puntos negros ya no se mueven, quedan estáticos sin lugar ni tiempo. Es ahora se va hacer tarde, tiene que hacerlo, sin dudar.
Se asoma nuevamente, y calcula el esfuerzo para que todos puedan entenderlo, eso es lo importante, que todos lo entiendan, ya nadie podrá decir que no fue clara al expresarse.
Ya está. Ahí va, se toma de los bordes, saca medio cuerpo afuera, y con toda su fuerza, dejando la vida grita:
-¡Se van todos a la puta madre que los parió!-
El esfuerzo la deja exhausta. Ya no hay vueltas. Baja. Sale y cierra. Ahí deja su vida. Comenzará una nueva lejos de todos y todo.
El reloj dice claramente. 14:36. 36 su número de suerte.

13 Respuestas

  1. facu dice:

    Muy buen cuento. Madre de tigre

  2. Mariana dice:

    Como se nota q son mis hermanas!!!

  3. Gabriela dice:

    Muy bueno hermana, este es tu instrumento para mandar a todos a………. Todos necesitamos uno. FELICITACIONES….

  4. Juan Manuel dice:

    Muy buen cuento!! Mucho suspenso y un final inesperado!

  5. Jorg_ito dice:

    MUY BUENO, FELICITACIONES

  6. Marcela dice:

    Gracias a [email protected]!!! Besos.

  7. sofia Sala dice:

    Buenísimo Marce… mantiene el suspenso hasta los últimos tres renglones. Felicitaciones !!!!! Un abrazo grande, los extraño mucho.

  8. Laly dice:

    Excelente… creyendo un final predecible… te da ese giro que remata un cuento especial. Entré por el 36, que es la cantidad de años que cumplo el mes que viene y salgo con un “Se van todos…” que también quiero gritar. EXCELENTE!

  9. Stefanía dice:

    Marce nos encanto tu cuento! muy atrapante. Te felicitamos!
    Tu Club de Fans esta esperando la publicación de tu libro de cuentos cortos!!
    abrazos!

  10. Mariana dice:

    muy buen cuento! me encanto el final! felicitaciones Marcela 🙂

  11. dice:

    Genial como nos “vendes” el suicidio hasta el final.Excelente!!!, lo aplaudí cuando lo leíste y me encanta como quedó.Es fantástico.Te felicito Marcela. Aplaudo de nuevo.

  12. marina Debias dice:

    Hermoso Marce! Final sorpresivo y atrapante. Lo disfrute antes, lo saboree ahora.

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