# Sugerencias para escribir literatura sexual

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- Published: 2011-09-28T17:48:28-03:00
- Author: Administrador

Conforme las sociedades han ido evolucionando, se ha hecho cada vez más habitual
encontrar textos con contenido sexual. Esta sexualidad puede estar presente de dos
maneras en la literatura: erótica y pornográfica. La novelista argentina Alicia 
Steimberg sostiene que “el acto de escribir literatura “erótica”, es decir una literatura
que apela a la sensualidad, la provoca, la excita, es un acto masturbatorio para
el que la escribe y para el que la lee, y probablemente es por eso, y no por lo 
que describe, que le da un poco de vergüenza al autor y al lector”.

**Sexualidad y erotismo**

Según la Real Academia (RAE), se entiende por erotismo 1) al amor sensual, 2) al
carácter de lo que excita el amor sensual y 3) a la exaltación del amor físico en
el arte. En cuanto a literatura, se reconoce por texto erótico al que se vincula
con escenas de índole sexual, incluyendo o no un coito. A la pornografía, la RAE
la define como 1) Carácter obsceno de obras literarias o artísticas, considerándose
obsceno algo que es impúdico, torpe, ofensivo al pudor.

¿Cuál es la diferencia entre lo erótico y lo pornográfico? El erotismo es más delicado
y sensual. Sugiere, incluye sentimientos. La pornografía es más obvia, vulgar, muestra.
Es explícita y está más enfocada en lo fisiológico.

**Algunas sugerencias**

Para escribir este tipo de literatura tan sensible y controvertida es conveniente
saber que hay lectores que la toleran en mayor o menor grado y que viven su sexualidad
y se excitan de maneras tan diferentes. Por esta razón es conveniente siempre tener
en cuenta algunas sugerencias, como las que encontré en www.islaternura.com.

 1.  Antes de nada, plantéate si quieres escribir erótica o pornografía. No hay nada
     de malo en escribir un relato pornográfico; hay historias muy buenas – y muy excitantes–
     en las que la línea de separación entre lo erótico y lo porno se difumina. Es 
     difícil establecer con claridad qué corresponde a cada concepto, y más ahora, 
     cuando la moral sexual está por suerte cambiando. Pero en la práctica general,
     cada cosa tiene sus reglas. El erotismo es delicado y sensual, sugiere más que
     muestra, hace metáforas y analiza sentimientos. Da y pide calidad. La pornografía-
     descripción de lo obsceno- es más instintiva y ruda, muestra todo, utiliza un 
     lenguaje directo y simplista. Un sólido hilo argumental (incluido el “argumento”
     del propio acto sexual) corresponde al erotismo. Cien orgasmos bestiales entre
     expresiones como “polla de 30 cm”, “se corrió siete veces seguidas en mi boca”,
     pertenecen al campo de la pornografía (y de la ficción absurda en general)
 2.  Da a tu historia una base sólida. La experiencia erótica y sexual nunca es igual,
     como no lo son los lugares, los participantes o las prácticas que se lleven a 
     cabo. No penséis sólo en quienes van a follar como robots. ¿Quiénes son esas personas?¿
     Qué les lleva a tal situación, y por qué? ¿Cuánto tiempo transcurre en la historia:
     minutos, semanas, meses? Todas estas consideraciones previas serán cruciales en
     la narración.
 3.  Mantén un tono. ¿Qué queréis decir con la historia? ¿Es el encuentro furtivo entre
     dos desconocidos que jamás volverán a verse?, ¿la experiencia solitaria de uno
     adolescentes?, ¿el tenso triángulo amoroso entre una mujer, su marido y su amante?¿
     Cual es la reacción, la actitud, los sentimientos, las dudas y las reflexiones
     y sentimientos de los personajes ? Uno debe buscar el concepto original de su 
     relato: por ejemplo, en estos casos podrían ser la fugacidad del deseo, la pérdida
     de la inocencia y la infidelidad. Cada uno de ellos debe ser tratado de una manera
     distinta, con lenguajes particulares, utilizando técnicas y recursos tan dispares
     como el humor, la hipérbole, el flash back o analepsis, el empleo del diálogo 
     en vez de la descripción… Asimismo, la creación de climas y ambientes según el
     significado de la narración es vital. No es necesario que un simple polvo nos 
     haga reflexionar sobre el sentido último de la existencia, pero sí que un toqueteo
     entre unos amigos de toda la vida no se parezca en nada al arrebato de una vieja
     que se acuesta con el jovencito del que estaba enamorada.
 4.  Huye de estereotipos como de la peste. Por favor. La mayoría son sexistas, clasistas
     y ridículos, cuando no directamente humillantes, y constituyen un insulto para
     el lector inteligente.
 5.   * Regla de oro: jamás toméis la limitada gama del porno comercial como referente.
      * El manidísimo tema de la “niña buena” dulce y pura que es pervertida, y que
        se atormenta diciéndose oh qué guarra soy, qué sucia, y sufre todavía más al
        darse cuenta de que realmente le gusta lo mucho que se la guarrean, es lo peor.
        No sólo da la imagen de que todas las mujeres, en el fondo, son unas putas;
        también va asociado con el pensamiento de “aunque diga que no, yo sé que le
        gusta”. Hay que tener un sadismo exacerbado para disfrutar con esta tortura
        de la chavala. El sexo es jolgorio, no daño. Además, este argumento no tiene
        nada de intrigante: se sabe de antemano que todos acabarán tirándosela.
      * Las mujeres pueden follar. No sólo están ahí para lucir lencería y ser folladas.
        Asimismo, el hombre no empieza y termina en su pene.
      * No fetichicéis. Penes largos, tetas enormes, depilaciones de inhóspitos lugares,
        tacones de aguja, nancygirls que siempre llevan ropa “uy-dios-mío-lo-voy-enseñando-
        todo”… todo eso que la pornografía ha calificado como “sexy” es cultural, y
        como tal, puede no gustarle a todo el mundo. Y tampoco tiene porque gustarte
        a ti el escribirlo. Antes que basaros en elementos impositivos, ajustaos a 
        la forma de pensar de vuestros personajes y a la situación.
      * Asimismo, tampoco mitifiquéis situaciones. Por ejemplo, nuestra cultura tiene
        obsesión con todo lo que comprenda la “primera vez” . Pero no os ciñáis a eso:
        tan interesante puede ser la primera como la quinta o la sexta, porque cada
        una puede ser primera en su estilo.
      * El final feliz y la experiencia que siempre resulta la más gratificante de 
        toda la vida de los participantes. ¿Alguien podría introducir algún cambio 
        en esto? ¿Es que no existe el sexo mal hecho, o el dolor emocional (o físico),
        o siquiera un final que no sea “y comieron perdices”?
 6.  Escribe con profusión y sensualidad. No tengáis miedo de narrar después del “fundido
     en negro”. ¡Fuera contenciones! Utilizad adjetivos sugerentes, narrad acciones
     y percepciones simultáneas. Tenéis que convertiros en los cinco sentidos de los
     personajes del relato. Vuestra propia historia ha de excitaros, si no de una manera
     puramente física, al menos de forma espiritual.
 7.  Mantén un cierto grado de credibilidad para una persona media. O sea, no exageréis.
     Usualmente, las chicas de dieciséis años no salen a la calle sin ropa interior
     y participan en orgías junto al mercado con desconocidos. Claro que puede ocurrir,
     pero sería mucho más creíble que la chica saliese con sus bragas puestas y follara
     con un ex novio en un callejón oscuro cerca del mercado. A la vez, es bastante
     absurdo que un chico se encuentre a su primo en la cama y acceda a encularlo sin
     más preámbulos; ¿qué opinan ambos del incesto? ¿No siente el chico rechazo? Y 
     como estas, cien: mujeres multiorgásmicas que se desmayan y siguen follando, jóvenes
     que se suicidan tras hacer el amor, candelabros que se meten en vaginas o culos
     cinco veces más pequeños… Cuidad de no tener una visión distorsionada del sexo;
     vuestras historias deben ser plausibles. Si vais a introducir elementos fantásticos
     o extremos, hacedlo con mesura. Una cosa es el relato erótico y otra cosa el relato
     de ciencia ficción.
 8.  Si escribes más de una narración erótica, o varias partes de la misma, varia los
     elementos. Es algo importantísimo. Todos tenemos nuestros kinks, o pequeños fetiches:
     situaciones que nos gustan más que otras, parejas que nos excitan, posturas y 
     prácticas que nos agradan… y no es extraño que nos encontremos describiendo cosas
     parecidas casi con las mismas palabras (esto les ocurre hasta a los escritores
     profesionales). Pero el sexo está lleno de potencialidades. Dad alas a vuestra
     fantasía: esforzaos por salir de vuestras preferencias y explorar nuevos territorios.
     Introducid temas diferentes, ricos, sin prejuzgarlos. Son fantasías. No vais a
     pervertiros por hablar de una experiencia de sexo en grupo. (Nota obligada: tampoco
     os tiene que gustar vuestro propio sexo por el simple hecho de que os excite leer
     o escribir una historia sobre una relación homosexual. Somos humanos)
 9.  Ten cuidado cuando flirtees con el sexo no consensual. Creo que no se le ha dado
     suficiente importancia a esto. Una violación es un abuso que constituye una experiencia
     traumática, y encuentro grosero que alguien la describa como sexy o excitante).
     Muy bien, los relatos eróticos son sólo fantasías y blablabla, pero dicen BASTANTE
     de los complejos de quien escribe. Además, siempre que se plasma una historia 
     que otra persona ha de leer, estamos reforzando unos modelos sociales. Y a poco
     que nos deslicemos mostrando una violación como gratificante estamos diciendo 
     subliminalmente que “violar es bueno y correcto”. Lo mismo con otras actitudes
     donde el respeto por la persona brilla por su ausencia. No apostamos por aquello
     de denigre la dignidad humana en ninguna de sus facetas. Generalmente, yo no disfruto
     con la idea de que alguien fuerce a otro a hacer algo que no quiere. Sin embargo,
     he leído cosas que trataban el tema de la violación desde perspectivas paralelas:
     los sentimientos que podrían llevar a una persona a ello, la recuperación del 
     afectado, etc. En este caso, el asunto entra dentro de un marco más amplio. A 
     la vez, hay toda una serie de eventos que bordean la violación, en el sentido 
     de que la persona no es completamente consciente de lo que (se le) está haciendo:
     efectos de drogas o alcohol, control mental (ej.: hipnosis), hechizos mágicos…
     También existen casos en los que la persona consiente a duras penas (presión psicológica).
     Todo lo que puedo decir al respecto es: cuidado. De estos temas pueden salir historias
     muy eróticas y muy bien escritas, dominaciones tan sutiles que rebosan morbo o
     fantasías algo tabúes que resultan estimulantes, pero… hay que ser muy ducho al
     escribirlos. Y hay que ser responsable y coherente.
 10. Clasifica tus historias, marcando especialmente las parafilias. Muchas personas
     leen una historia buscando algo en concreto, y esto no tiene nada de malo. Especificad
     los personajes y la identidad sexual de los mismos (en un trío: nene+nena+nene).
     Si la historia está MUY orientada al sexo, también deberíais hacer una referencia
     a las prácticas que se llevan a cabo. Hay una serie de códigos anglosajones al
     respecto que podemos castellanizar, como una historia oral/anal/orgía/gay/hetero,
     que habría de contener todos estos elementos. En todo caso nunca olvidar que los
     personajes son (sobre el papel) personas, seres pensantes y sintientes.
 11. Infórmate sobre el sexo opuesto. Hombres y mujeres somos mucho más parecidos de
     lo que algunos creen, pero también somos diferentes. Hay gente que pretende escribir
     sobre el sexo contrario sin tener siquiera idea de su anatomía, proporciones o
     actitudes culturales. En este último aspecto, se suele masculinizar en exceso 
     a las mujeres (ej.: presuponer que están siempre dispuestas a hablar de guarrerías,
     cuando existe todo un bagaje cultural que lo impide) y feminizar a los hombres(
     ej.: los hombres, por lo general, no rompen a llorar en cuanto algo les sale mal,
     tienen costumbre de reprimir sus sentimientos). Si vais a narrar un encuentro 
     homosexual entre personas del sexo contrario al vuestro -caso de chicos que escriben
     sobre lesbianas, chicas con historias m/m…-, ocupaos de que lo que está en vuestra
     imaginación tenga algo que ver con la realidad.
 12. Vigila la ortografía, la gramática y la semántica. No os cuesta nada pasarle un
     corrector ortográfico a vuestro texto, buscar una palabra en el diccionario o 
     poner puntos, comas y mayúsculas donde sea necesario. Sed claros y concisos en
     la construcción de las frases. Vigilad la ilación y la estructura; no saquéis 
     consoladores de la nada, a menos que los personajes estén haciendo magia. Si no
     estáis seguros del significado de una palabra, sustituidla por un sinónimo. Sed
     conscientes del sentido general. Y sobre todo, naturalidad; no pretendáis dar 
     una impresión excesivamente culta o rebuscada. La sinceridad es una de las mayores
     cualidades a la hora de escribir.
 13. Me cagüendiez, es ficción. La tontería de empezar como si la historia fuese un
     reality show (“Hola, me llamo Pepe y esto me pasó hace un mes con mi amigo Pedro.
     Me da mucha vergüenza contarlo pero lo voy a hacer, y además, con profusión de
     detalles”) puede resultar de lo mas artificial y ser un insulto a la inteligencia
     del lector . El hecho de que un relato se presente como supuestamente real no 
     lo hace más excitante, excepto tal vez para algún bobo que realmente se crea que
     Pepe va por ahí contando sus experiencias en los foros. El lector atento y sensible
     busca en una historia que sea interesante, excitante y que esté bien escrita, 
     y le importa un bledo si ha ocurrido de verdad o no. Es más: prefiere la ficción
     que se presenta con valentía como tal, sin trucos tontos. Y le trae al fresco 
     la vida de Pepe o lo que pueda hacer con su amigo Pedro o con el vecino del quinto,
     porque para mí ambos son en ese momento personajes, y me da igual que existan 
     realmente. Lo que pido es que me cuenten la historia con realismo, no que me aporten
     un certificado de autenticidad y existencia.

Cabe añadir otras recomendaciones:

 * La lectura de libros de buena literatura (erótica o no erótica). Esta norma es
   casi de obligado y lógico cumplimiento. La mejor forma de aprender a escribir,
   sea sobre el género que sea, es leer mucho y abundantemente.
 * Inspirarse preferentemente en las propias experiencias (vitales o sexuales), 
   o en las propias imaginaciones. “Situar las acciones, los personajes, las cosas,
   en un contexto que conozcamos por haberlo vivido, soñado, imaginado o estudiado.
   Podemos apoyarnos en nuestras experiencias o en experiencias que nos hayan comentado
   conocidos, o en experiencias imaginarias.
 * Escribir preferentemente para que las cosas le gusten a uno, “porque si no, difícilmente
   se podrá escribir algo bueno”.
 * Tras completar un relato, es bueno el dejarlo “reposar” un tiempo, de manera 
   que al volverlo a leer el autor tenga la capacidad de mirarlo con ojos distantes,
   es decir, como si fuese un lector ajeno al proceso creativo.
