# Hoy no sé de qué escribir

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- Published: 2011-07-24T18:41:37-03:00
- Author: Germán Maretto

Paraguay y Uruguay juegan la final.

_Plin plin plin_… El cursor me llama y yo quiero ver el partido.

_Plin_… Podría hablar de la vacuidad de la sombra, definirla como un ser que no 
fue y que vaga, atormentado y atormentador, por los pasillos estrechos del infinito,
esperando el veredicto que lo condene a la existencia o lo redima en desaparición.
También de la velocidad clandestina del alma cuando se cruza con el dilema de la
carne, con el subterfugio de la consciencia, con el aquelarre de la vida.

_Plin_… Miro a lo lejos, la pared unos pasos más allá. La trepo. Me imagino con 
cuerdas  y uñas clavadas en rendijas, sobrepasando nubes. Me persiguen, ¿o persigo?
Da lo mismo. Me detengo al llegar a lo alto del castillo. Dos ejércitos están a 
distancia de lanza, los generales los recorren de lado a lado, a punto de bajar 
la espada. Pero da lo mismo y en el acto se convierten en hierba y parque.

_Plin_… Una flota de camiones se detiene. Un tercer ejército, de operarios vestidos
de azul, descarga y monta parlantes, escenarios, luces, pistas. Horas más tarde 
vendrá gente vestida de flúo, de plateado, con cosas que se prenden y se apagan.
El DJ estará en lo alto, como un sacerdote que, repetitivo y redundante, sostendrá
con su mano  izquierda el auricular _left_ sobre su oreja izquierda y, con la derecha
arengará a los fieles… a todos menos a dos que, amparados por la multitud, se intercambiarán
mochilas: en una, la paga descomunal; en otra, el pergamino que podría cambiar la
historia de la Humanidad.

_Plin_… _Clac clac clac_… Tacos altos sobre baldosas mojadas. Giran en una esquina
pero no resbalan: una fuerza sobrenatural los hace levantar vuelo, rescatándolos
de una humanidad que desangra su reflejo en pupilas más negras que ese único testigo
quien, vestido de estrellas, se jurará silencio una vez más.

_Plin_… Alguien ama a alguien que se casó con otro alguien y ahora riega su arrepentimiento
con lágrimas en playas soñadas y vodka del mejor. El primer alguien ahora es alguien.
Creyó que así conquistaría a su alguien, pero los años le confirman que debiera 
haber seguido siendo ese nadie rechazado, pero feliz. El último alguien hace de 
cuenta que no ve. Le ha tocado ser el patán de la historia y no lucha contra la 
tiranía de su creador, de hecho le agradece la capacidad de la que ha sido dotado:
disfrutar como marrano del fango ajeno.

_Plin plin plin_… Su intermitencia me aturde.

Uruguay salió campeón y yo recuerdo lo malo que era jugando al fútbol, cambiando
más temprano que tarde las tardes de pelota por siestas de Rasti y tomos de “El 
tesoro de la juventud”.

_Plinnnnn_… El cursor me retumba en los ojos. Su método de tortura me doblega finalmente
y me obliga a confesar que hoy no sé de qué escribir.
