# El ejército perdido (Valerio Massimo Manfredi)

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- Published: 2011-07-15T21:43:18-03:00
- Author: Germán Maretto

A los libros de Manfredi los miraba de reojo cada vez que iba a la librería. Los
títulos me agradaban, el tema y las contratapas también, pero siempre me faltaba
uno para el peso: el miedo de aburrirme con un libro que se pareciera más a un manual
de historia que a una narración.

…Pero como Dios inventó a las novias para ser sometidas a experimentos literarios,
un día le regalé uno y, como quien no quiere la cosa, pasada la semana (eso le toma
deglutirlos y por eso se ha ganado la peor de mis envidias) le pregunté qué le había
parecido.

Con su visto bueno (porque aparte de ser una depredadora literaria tiene un afinadísimo
gusto), decidí ser conducido al 401 a.C., tiempo en que transcurre la novela.

La construcción narrativa de Manfredi es muy prolija, de lenguaje sencillo y con
pinceladas poéticas, aunque no las suficientes para pegotear el texto con almíbar.
Eso, a mi criterio, es bueno.

“El ejército perdido” narra, en 464 páginas editadas por DeBolsillo, las peripecias
de los Diez Mil, el famoso ejército de mercenarios contratado por el príncipe persa
Ciro. Marchando desde Grecia, con el supuesto objetivo de darle un revolcón a un
par de tribus belicosas, los 13.000 hombres (ésa era la cifra real) llegaron hasta
el corazón de la mismísima Babilonia. Allí conocieron la verdadera encomienda: matar
a  Artajerjes, emperador y hermano de Ciro.

La gesta, estudiada por Alejandro Magno décadas después, está contada por Abira,
una joven enamorada del escritor Jenofonte que deja atrás a su familia y a su tierra
para unirse a la expedición en la que él va. Ella narrará la muerte de Ciro en el
campo de batalla y la retirada de los Diez Mil al haberse quedado sin su pagador.

El viaje de vuelta estará plagado de enfrentamientos, pérdidas de rumbo y traiciones
que describirá desde el punto de vista de un narrador testigo y a través de una 
visión tan femenina como certera. Sí, es que además de su prosa llana, Manfredi 
ha sabido empatizar a la perfección con la psicología del sexo opuesto, construyendo
una Abira creíble en todo momento, tanto en sus actos como en sus pensamientos y
dichos.

Otro fuerte es la capacidad de describir las costumbres de la época y más aún los
enfrentamientos, de llenar de sangre las páginas y no atiborrar de coágulos fangosos
la lectura.

Ha habido momentos en que la lectura se me tornó algo tediosa, pero siempre llevadera.
Me quedé con ganas de más tecnicismos a la hora de describir la formación de las
tropas y otros menesteres bélicos, pero reconozco que hubiera espantado a muchos
lectores.

A modo de homenaje, compararé el libro con una tapenade de anchoas, aceitunas negras
y alcaparras, un plato muy típico de aquellos griegos, espartanos y aledaños que
tanto añoraron su mar Mediterráneo a la hora de regresar.
